
WordPress vs Shopify (o a medida): cuál te conviene
La pregunta no es cuál es mejor. Es quién va a mantener esto dentro de dos años, porque ahí es donde se separan de verdad.
Escrito por Alejandro SabandoSEO, programación y estrategiaEn corto
Si vendes productos con stock y cobros, Shopify. Si necesitas publicar contenido a menudo y que lo toque gente sin conocimientos técnicos, WordPress. Si tu web es sobre todo un escaparate de servicios que cambia poco, o hace algo que ningún plugin resuelve, a medida. La decisión no la marca la tecnología: la marcan cuántas veces al mes vas a tocarla y quién.
Esto te sirve si…
Tienes que decidir sobre qué se monta tu web nueva y no quieres elegir por lo que le venga bien al que la hace.
Esto no te sirve si…
Ya tienes web y funciona. Cambiar de tecnología por cambiar es de los gastos que peor se justifican.
| La pregunta que decide | Cuántas veces al mes vas a tocar el contenido y quién lo va a tocar. Todo lo demás sale de ahí. |
|---|---|
| WordPress | Para publicar mucho y que lo lleve gente no técnica. El precio es el mantenimiento: cada plugin es una dependencia que hay que vigilar. |
| Shopify | Para vender productos con stock, pagos y envíos. Cuota mensual y menos libertad, a cambio de que no te preocupes de nada. |
| A medida | Para escaparates que cambian poco y para lo que ningún plugin resuelve. Muy rápida, casi sin mantenimiento, sin ecosistema donde buscar atajos. |
| El coste oculto | El mantenimiento a dos años, no el presupuesto de hoy. Es la partida que casi ningún presupuesto pone por escrito. |
Esta decisión se toma casi siempre por el motivo equivocado: porque el que hace la web trabaja con eso. Y no siempre es malo —alguien que domina una herramienta hace mejor trabajo con ella— pero conviene que la conversación sea explícita.
Aquí van las cuatro preguntas que de verdad deciden esto. Después, cada opción por separado, con sus casos raros incluidos.
Cuatro preguntas que deciden esto
- ¿Cuántas veces al mes vas a tocar el contenido? Varias veces por semana pide un gestor que lo permita sin llamar a nadie; un par de veces al año no lo pide.
- ¿Quién lo va a tocar? Si lo hace alguien sin conocimientos técnicos, la interfaz de gestión pesa tanto como la tecnología de debajo.
- ¿Vendes productos con stock, precios y cobros? Si el catálogo es el negocio, hace falta una plataforma de comercio, no un plugin colgado de otra cosa.
- ¿La web tiene que hacer algo, además de contarlo? Reservas, un panel, un cálculo, una conexión con tu programa de gestión: si la respuesta es sí, ninguna plantilla lo trae puesto.
Casi todos los errores de esta decisión salen de no haberse contestado esto con honestidad.
Las tres opciones, una por una
Con las cuatro preguntas contestadas, esto es lo que hay detrás de cada respuesta.
WordPress
Es el gestor más usado del mundo con mucha diferencia, y esa es a la vez su mejor y su peor característica.
Lo bueno: hay una solución hecha para casi todo, mucha gente sabe manejarlo, y publicar contenido es sencillo para alguien que no es técnico.
Lo malo, y no es lo que se suele decir: el problema no es WordPress, es lo que se le monta encima. Una plantilla comercial pesada, un maquetador visual, un plugin para cada cosa. Cada pieza es una dependencia de un tercero que hay que mantener actualizada para siempre.
Cuándo lo elegimos: cuando el cliente va a publicar de verdad y quiere hacerlo él.
Si publicas contenido a menudo
Artículos, casos, servicios nuevos: si esto lo vas a hacer tú o alguien de tu equipo sin llamar a nadie, es el escenario en el que más pesa lo bueno de WordPress y menos lo malo.
Si necesitas la web en varios idiomas
El multiidioma se resuelve con una pieza aparte —un plugin— que gestiona las traducciones y las rutas por idioma. Funciona bien, pero es una dependencia más que vigilar, con su propio ciclo de actualizaciones.
Shopify
Aquí la comparación es más fácil, porque Shopify hace una cosa y la hace muy bien: vender productos.
Lo bueno: stock, variantes, pagos, envíos, impuestos y facturas resueltos sin que tengas que pensar en ellos. No te preocupas del alojamiento, ni de la seguridad, ni de si aguantará una campaña. Y hay integraciones con casi cualquier programa de gestión.
Lo malo: cuota mensual siempre, comisiones según cómo cobres, y menos libertad para hacer cosas raras. Si tu negocio necesita algo que Shopify no contempla, la vas a pelear.
Cuándo lo elegimos: cuando el catálogo es el negocio.
Catálogo pequeño
Si vendes cuatro productos como complemento de un servicio, la cuota mensual no sale a cuenta. Con una tienda pequeña sobre WordPress vas mejor y sin pagar por algo que no vas a usar.
Catálogo grande, con variantes y stock real
Aquí es donde Shopify se justifica: tallas, colores, stock que cambia todos los días, envíos a distintas zonas. Es justo el trabajo que Shopify te quita de encima, y hacerlo a mano cuesta más de lo que parece.
A medida
Lo bueno: velocidad, seguridad y que el resultado se parece a lo que se diseñó y no a lo que permitía la plantilla. Cumplir el umbral de 2,5 segundos que recomienda Google deja de ser una pelea.
Lo malo: cada cambio es trabajo de alguien. No hay un plugin de 40 € que resuelva lo siguiente. Y si quieres editar tú, hay que montar la parte de edición aparte, que es trabajo extra.
Cuándo lo elegimos: escaparates de servicios que cambian poco y proyectos donde la web tiene que hacer algo, no solo contarlo. Es de lo que va nuestra parte de software a medida.
Aquí hay que distinguir dos cosas que se llaman igual y no lo son: un escaparate que casi no cambia, y una aplicación que tiene que hacer algo. Son dos escenarios muy distintos aunque los llamemos igual.
Escaparate de servicios que apenas cambia
Las páginas se generan una vez y se sirven como archivos estáticos. Es lo más rápido que existe, no hay base de datos que atacar y el mantenimiento tiende a cero. Es lo que usamos en esta web, y es lo que suele encajar en negocios de servicios que publican poco.
Aplicación con reservas, panel o conexión con tu gestión
Reservas, paneles, calculadoras, conexiones con tu programa de gestión: aquí no hay alternativa, porque ningún plugin va a hacer exactamente lo que tu negocio necesita. El multiidioma o cualquier otra pieza especial se construye dentro de la propia web, sin depender de un tercero.
Qué elegir según tu negocio
La tabla responde deprisa; debajo desarrollamos los casos que más dudas dan, con el porqué.
| Tu caso | Lo que encaja |
|---|---|
| Negocio de servicios, 5-15 páginas, cambias poco | A medida estático, o WordPress ligero |
| Publicas artículos o casos varias veces al mes | WordPress |
| Vendes productos con stock, envíos y pagos | Shopify |
| Vendes cuatro productos como complemento | WooCommerce sobre WordPress |
| Necesitas reservas, panel o conexión con tu gestión | A medida |
| Trabajas en varios idiomas | WordPress con un plugin de idiomas, o a medida si el contenido es poco |
| Quieres editarlo todo tú sin llamar a nadie | WordPress |
| Te importa la velocidad por encima de todo | A medida estático |
Negocio de servicios con web que casi no cambia
Cinco, diez, quince páginas que cuentan lo que haces y casi no se tocan. Aquí pagar la complejidad de un gestor de contenidos no compensa: un escaparate a medida, de los que hacemos en diseño y desarrollo web, sale más rápido y no arrastra mantenimiento. La balanza se mueve hacia un WordPress ligero solo si quieres poder tocarlo tú de vez en cuando, aunque sea poco.
Tienda con catálogo, stock y envíos
Si el catálogo es el negocio, la cuenta cambia. Antes de decidir entre Shopify y WooCommerce, conviene leer cómo montamos una tienda online. Cuantas más referencias, variantes y pedidos a la vez, más pesa Shopify; con un puñado de productos, WooCommerce sobre WordPress sale más barato de mantener.
Necesitas reservas, panel o conexión con tu programa de gestión
En cuanto la web tiene que hacer algo —reservar, calcular, conectar con tu programa de gestión— deja de haber un plugin que lo resuelva entero. Aquí casi siempre gana la web a medida, salvo que ese proceso ya viva dentro de Shopify o de un plugin de WordPress muy asentado, que entonces no compensa duplicarlo.
Publicas casos, artículos o servicios nuevos a menudo
Si vas a escribir cada semana o cada mes, y quieres hacerlo tú, WordPress es el que menos fricción pone en el día a día. Solo pierde la partida si además vendes con catálogo grande: ahí el contenido pasa a segundo plano y decide el comercio.
Elijas lo que elijas, la tecnología rara vez es lo que decide si te llaman: eso se juega después, y lo repasamos en tienes visitas pero no te llaman.
Errores frecuentes al elegir plataforma
Elegir por lo que domina quien te la hace, no por lo que necesitas tú
Es el motivo con el que empezaba este artículo. Se cruza con la pregunta de quién te hace la web: un freelance o una agencia que solo trabaja con una tecnología te va a recomendar esa, la necesites o no. No suele ser mala fe; es que es lo que sabe hacer bien.
No preguntar qué pasa el segundo año
Se comparan dos presupuestos por lo que cuesta el día uno, y con eso ya está decidido. Pero el presupuesto de hoy no dice nada del mantenimiento de mañana. Lo desarrollamos en el apartado siguiente.
Meter un catálogo grande en un WordPress con plugin de tienda
Un plugin de tienda sobre WordPress funciona para cuatro productos. Con un catálogo grande, variantes y stock que cambia todos los días, empieza a fallar justo donde más duele: en mitad de una campaña o de una subida de pedidos.
Encargar algo a medida sin decidir quién tocará el contenido después
Una web a medida bien hecha no tiene por qué ser rígida, pero si nadie ha hablado de quién va a escribir el próximo artículo o cambiar el próximo precio, esa conversación llega tarde: en mitad del primer cambio urgente.
Los costes que no salen en el primer presupuesto
En WordPress: tiempo de vigilancia
El coste no es una factura fija: es tiempo. Alguien tiene que vigilar actualizaciones, hacer copias y revisar que ningún plugin se ha quedado atrás. Si nadie de tu equipo lo hace, es un encargo a fuera, mes a mes, para siempre.
En Shopify: cuota, comisiones y apps
La cuota es la parte visible. La menos visible son las comisiones según cómo cobres y las apps de pago que van sumándose para lo que la plataforma no trae de serie: cada una añade su propio recibo mensual.
A medida: cada cambio es un encargo
No hay cuota ni ecosistema de plugins baratos. Lo que hay es que cada cambio funcional pasa por un desarrollador y se presupuesta cada vez, sea lo que sea.
Cómo cambiar de una a otra sin perder el SEO
Cambiar de plataforma no hunde el posicionamiento por sí solo. Lo que lo hunde es cambiar las direcciones de las páginas sin avisar a nadie. El trabajo de SEO acumulado en tus páginas actuales vive en esas direcciones, no en la tecnología de debajo.
- Lista todas tus URLs actuales antes de tocar nada, con su tráfico si lo sabes.
- Mantén la misma dirección para cada página siempre que puedas: es lo que menos se nota en el cambio.
- Redirige con un 301 cada dirección que sí cambie, a su equivalente nueva y nunca a la home.
- Vuelve a subir el sitemap —la lista de páginas que le das a Google— nuevo a Search Console en cuanto la web nueva esté publicada.
- Revisa las impresiones —las veces que sales en los resultados— y el posicionamiento de tus páginas clave las semanas siguientes: lo normal es un bache corto, no una caída que dure.
- No lances la migración en tu temporada alta. Da margen de sobra antes del pico para resolver lo que se cuele.
Lo que yo haría antes de firmar
- Cuenta cuántas veces has tocado tu web actual en el último año, y quién lo hizo.
- Contesta las cuatro preguntas del principio antes de mirar un solo presupuesto.
- Si ya vendes o vas a vender productos, decide primero si el catálogo va a ser grande o pequeño.
- Pide por escrito el coste del segundo año a cualquier presupuesto que compares.
- Si ya tienes web, apunta las URLs que más tráfico traen antes de mover nada.
- Si vas a cambiar de plataforma, pide el plan de redirecciones antes de firmar, no después.
Y da igual cuál elijas: las llaves van a tu nombre desde el primer día. Esa parte no depende de la tecnología.
Si quieres ver los números antes de decidir, aquí está cuánto cuesta una web y qué incluye. Y si prefieres que lo miremos juntos, cuéntanos tu caso.
Fuentes
- W3Techs — Cuota de uso de los gestores de contenido en la web (consultado en agosto de 2026)
- WordPress.org — Directorio de plugins: fecha de última actualización e instalaciones activas de cada plugin (consultado en agosto de 2026)
- web.dev (Google) — Largest Contentful Paint: el umbral recomendado es 2,5 segundos (consultado en agosto de 2026)
¿Prefieres que lo hagamos nosotros?
Te contamos qué haríamos en tu caso, en qué orden y por qué. Sin compromiso.
Preguntas que nos hacen sobre esto
¿WordPress es lento?
No por sí mismo. La velocidad depende de cuántas piezas cuelgan de él: cada plugin y cada maquetador visual suma peso a la página. Con pocas piezas bien elegidas, un WordPress cumple sin problema el umbral de 2,5 segundos que recomienda Google.
¿Es verdad que WordPress se hackea mucho?
Se ataca mucho porque es el gestor más usado del mundo, así que es donde sale rentable buscar. La inmensa mayoría de los problemas no vienen del núcleo, sino de plugins y plantillas sin actualizar. Con actualizaciones al día y pocos plugins, el riesgo baja muchísimo.
¿Puedo vender online sin Shopify?
Sí, con WooCommerce sobre WordPress o con una tienda a medida. Shopify gana cuando el catálogo, el stock, los envíos y los cobros son el centro del negocio y no quieres ocuparte de la infraestructura. Para vender cuatro productos, no compensa la cuota.
¿«A medida» significa que dependo del que la hizo?
No si está bien hecha. Significa que el código es tuyo y que puede cogerlo cualquier desarrollador. Lo que sí es verdad es que no hay un plugin que resuelva un cambio funcional: cada uno es trabajo de alguien y se paga como tal.
¿Y los creadores tipo Wix o Squarespace?
Sirven para salir del paso y para proyectos que no van a crecer. Los dos problemas son los mismos de siempre: no te llevas la web si te vas y el margen de maniobra técnico es corto justo cuando empiezas a necesitarlo.
¿Cuánto cuesta mantener cada una al año?
Una web a medida estática puede costar el dominio y poco más. Un WordPress bien mantenido son actualizaciones, copias y vigilancia todos los meses. Shopify tiene cuota fija más comisiones. Pide siempre el número del segundo año, que es donde se ve la diferencia real.
¿Puedo cambiar de plataforma sin perder las posiciones en Google?
Sí, si mantienes las mismas direcciones o rediriges con un 301 cada una que cambie a su equivalente nueva, y subes el sitemap nuevo a Search Console en cuanto publiques. Lo que hunde el SEO no es cambiar de tecnología: es cambiar las URLs sin avisar a nadie. Da margen de unas semanas antes de dar la migración por cerrada.
¿Cambia algo si necesito la web en varios idiomas?
Cambia el mantenimiento, no tanto la plataforma. En WordPress y en Shopify el multiidioma se resuelve con una pieza aparte —un plugin o una app— con su propio ciclo de actualizaciones. En una web a medida se construye dentro de la propia estructura desde el principio, sin depender de un tercero, aunque cada idioma nuevo sigue siendo trabajo de alguien.
Seguir leyendo
Qué te tienen que entregar al acabar tu webAl acabar tu web te tienen que dar las llaves, no solo enseñarte que funciona. Esta es la lista de las seis cosas, y el mensaje que puedes copiar y mandar hoy mismo.8 de septiembre de 2026
Cuánto cuesta una página web (y qué incluye cada precio)Todos te dan una tabla de precios. La tabla es la parte fácil. Lo difícil es saber por qué dos presupuestos con el mismo número no son lo mismo, y en cuál de los rangos caes tú.31 de agosto de 2026
Tienes visitas pero no te llaman: dónde se pierde la genteMil visitas y dos llamadas. El problema casi nunca es el botón: es uno de estos siete puntos, y se revisan en este orden exacto.31 de agosto de 2026