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Tienes visitas pero no te llaman: dónde se pierde la gente

Mil visitas y dos llamadas. El problema casi nunca es el botón: es uno de estos siete puntos, y se revisan en este orden exacto.

Escrito por SEO, programación y estrategia
7 min de lectura

En corto

Si tienes visitas y no llamadas, revisa por este orden: si esas visitas buscaban lo que vendes, si el teléfono está visible y es pulsable en el móvil, si aterrizan en la página del servicio o en la home, si hay pruebas de que eres de fiar, si el formulario pide de más, si la página tarda en cargar y si alguien coge el teléfono cuando suena. El fallo suele estar en los tres primeros.

Esto te sirve si…

Tu web tiene tráfico medible y aun así el teléfono no suena.

Esto no te sirve si…

Todavía no tienes visitas. Optimizar la conversión de cien visitas no arregla nada; primero hay que traer gente.

Lo que vas a encontrar
  1. 1. ¿Esas visitas querían lo que vendes?
  2. 2. El teléfono, en el móvil, sin buscarlo
  3. 3. ¿A dónde llevan tus enlaces?
  4. 4. ¿Hay motivos para fiarse de ti?
  5. 5. El formulario pide de más
  6. 6. La página tarda
  7. 7. Y cuando llaman, ¿lo coges?
  8. El consejo que te ahorra un año
  9. El orden en el que yo lo haría
El orden importaAntes de tocar un botón hay que descartar que las visitas sean de gente que nunca iba a llamarte.
El fallo más repetidoEl teléfono no es pulsable en el móvil, o está solo en el pie de página.
El segundo más repetidoToda la publicidad y todos los enlaces llevan a la home, y desde la home hay que buscar.
Lo que no debes hacerTests A/B. Con pocas visitas al mes no hay forma de saber si un cambio ha funcionado.
Lo que síContar las llamadas de verdad. Si no cuentas los clics en el teléfono, no sabes si la web funciona.

«Tenemos visitas pero no llama nadie». Es la frase que más veces oímos, y el 80% de las veces el problema no está donde se busca.

Se busca en el botón, en el color, en el texto del CTA. Y suele estar tres pasos antes.

Esta es la revisión en el orden correcto. Ve por orden, porque arreglar el punto 5 sin haber mirado el 1 es tirar el trabajo.

1. ¿Esas visitas querían lo que vendes?

La pregunta incómoda primero. No todas las visitas son iguales, y hay tráfico que jamás iba a llamarte.

Imagina una empresa de reformas con un artículo sobre cuánto cuesta cambiar una bañera que se posiciona bien. Le trae visitas de toda España, y la inmensa mayoría son de gente que está a cuatrocientos kilómetros o que solo quería saber el precio para discutirlo con su cuñado. El puñado que está en tu radio y quiere contratar se pierde dentro de un número de visitas que parece estupendo.

Cómo se comprueba en cinco minutos: entra en Search Console, informe de rendimiento, y mira las consultas que te traen clics. Si lo que ves es «cuánto cuesta», «cómo se hace» y «qué es», tienes tráfico informativo. Está bien y sirve para otra cosa, pero no es el que llama hoy.

Lo que buscas son consultas con intención de contratar: el servicio, el servicio más el pueblo, el servicio más «precio», «urgente» o «cerca de mí».

Si el 90% de tu tráfico es informativo, la web no está rota: le falta la otra mitad del trabajo.

2. El teléfono, en el móvil, sin buscarlo

De los fallos evitables, este es el número uno con diferencia. Y hay dos versiones:

  • No está arriba. Está en el pie, o dentro de «Contacto», a dos toques de distancia. En un móvil, dos toques son un abismo.
  • No es pulsable. El número está escrito como texto, no como enlace. Quien lo ve tiene que seleccionarlo, copiarlo y pegarlo. No lo hace nadie.

Se comprueba en diez segundos: coge tu móvil, abre tu web y toca el número. Si no se abre el marcador, ya tienes trabajo para esta tarde.

Y una cosa más: el teléfono tiene que estar en la página del servicio, no solo en la home. La gente aterriza donde aterriza.

3. ¿A dónde llevan tus enlaces?

Este es el segundo error grande y el más caro cuando hay publicidad de por medio.

Alguien busca «fontanero urgente Torrelodones», hace clic en tu anuncio y aterriza en tu página de inicio, donde hay un carrusel, la historia de la empresa y seis servicios. Tiene que buscar el suyo. Muchos no buscan: vuelven atrás y entran en el siguiente resultado.

Lo que crees que pasa

  • 1. Llega a la home
  • 2. Ve que eres de fiar
  • 3. Busca su servicio
  • 4. Lee y se convence
  • 5. Te llama

Pasos5

Lo que pasa de verdad

  • 1. Llega a la home
  • 2. No ve su servicio arriba
  • 3. Vuelve a los resultados
  • 4. Entra en el siguiente
  • 5. Llama al siguiente

Pasos2

El recorrido de la izquierda es el que se diseña. El de la derecha es el que ocurre cuando la página de destino no es la del servicio que buscaba.

Regla: cada servicio, su página. Y cada anuncio, cada enlace y cada publicación llevan a la página de ese servicio, no a la home.

4. ¿Hay motivos para fiarse de ti?

Quien no te conoce está decidiendo si te deja entrar en su casa o le da su dinero. Y necesita señales, no adjetivos.

Lo que funciona, por orden:

  • Reseñas reales, con nombre y fecha, y enlazadas a donde están.
  • Fotos de trabajos hechos, no de banco de imágenes.
  • Caras del equipo. La gente contrata a personas.
  • Precios o rangos, aunque sean «desde». Esconder el precio no evita la comparación, solo la retrasa hasta después de la llamada.
  • Dirección física y municipio, sobre todo en la sierra, donde la cercanía es un argumento de venta.

Lo que no funciona: «somos líderes», «calidad y compromiso», «más de X años de experiencia» sin nada que lo respalde.

5. El formulario pide de más

Cada campo cuesta envíos. En un negocio local, con tres bastan: nombre, teléfono y qué necesita.

Los que más daño hacen:

  • El presupuesto, preguntado de entrada. Nadie quiere ponerse precio antes de hablar contigo.
  • La dirección completa, cuando bastaría el municipio.
  • El correo obligatorio cuando vas a llamar por teléfono.
  • Los desplegables larguísimos de «tipo de servicio» con veinte opciones.

Y un detalle de móvil que se olvida siempre: el campo de teléfono tiene que abrir el teclado numérico, y la letra dentro de los campos tiene que ser de 16 píxeles o más. Por debajo de eso, el iPhone hace zoom solo al tocar y la página se descoloca.

6. La página tarda

Google recomienda que el elemento principal de la página aparezca antes de 2,5 segundos. Por encima de eso empieza a perderse gente, y en móvil con cobertura de sierra, más.

Los tres culpables de siempre, por este orden: fotos sin comprimir subidas tal cual salieron de la cámara, un carrusel en la parte de arriba, y una acumulación de plugins que nadie ha revisado en tres años.

Míralo en PageSpeed Insights con la pestaña de móvil, no la de ordenador. La de ordenador siempre sale bien y no es donde está tu gente.

7. Y cuando llaman, ¿lo coges?

El último punto, y el que más duele: hay webs que sí funcionan y el problema está al otro lado del teléfono.

Llamadas fuera del horario, en mitad de un trabajo, mientras se atiende a otro cliente. Cada una de esas es un cliente que llama al siguiente de la lista. Para eso está el contestador de voz: coge la llamada que tú no puedes, resuelve lo simple y te deja el resto por escrito.

El consejo que te ahorra un año

Y para poder mirar ese número, hace falta contarlo. Como mínimo: los clics en el enlace del teléfono y los envíos del formulario, medidos como conversiones. Y preguntar a quien llama cómo te ha encontrado, que sigue siendo el dato más barato y más fiable que existe.

El orden en el que yo lo haría

  1. Ver en Search Console si el tráfico es de gente que quiere contratar.
  2. Poner el teléfono arriba y pulsable, en móvil, en todas las páginas.
  3. Una página por servicio y todos los enlaces apuntando ahí.
  4. Meter reseñas, fotos reales y rango de precios.
  5. Bajar el formulario a tres campos.
  6. Comprimir imágenes y quitar el carrusel.
  7. Montar un sistema para que ninguna llamada se quede sin devolver.

Con los cuatro primeros ya se nota. Si prefieres que lo miremos nosotros, cuéntanos tu caso, y si estás valorando rehacer la web entera, aquí tienes qué incluye y cuánto cuesta y nuestro trabajo de diseño y desarrollo web.

¿Prefieres que lo hagamos nosotros?

Te contamos qué haríamos en tu caso, en qué orden y por qué. Sin compromiso.

Preguntas que nos hacen sobre esto

¿Cuántas visitas necesito para que suene el teléfono?

Depende del sector, pero en negocios locales una web bien montada convierte entre el 2% y el 5% de las visitas útiles. Con 300 visitas al mes de gente que busca lo que vendes, eso son entre 6 y 15 contactos. Si tienes 3.000 visitas y dos llamadas, el problema no es el volumen.

¿Hago un test A/B para ver qué botón funciona mejor?

No, si tu web tiene pocos cientos de visitas al mes. Para distinguir un 2% de un 3% con fiabilidad hacen falta miles de visitas por variante, y para cuando tuvieras el dato habría pasado un año. En sitios pequeños se arreglan los fallos conocidos, que son evidentes, y se mira el total mes a mes.

¿Cómo sé cuántas llamadas vienen de la web?

Midiendo los clics en el enlace del teléfono como conversión y preguntando a quien llama cómo te ha encontrado. Sin una de las dos cosas, cualquier conclusión sobre si la web funciona es una opinión.

¿Es mejor un formulario o un teléfono?

Los dos, con el teléfono primero en móvil y el formulario primero en ordenador. Es la diferencia entre alguien que está de pie en la calle y alguien sentado comparando tres empresas.

¿Cuántos campos debe tener el formulario?

Los que necesitas para poder contestar bien, y ni uno más. En un negocio local casi siempre son tres: nombre, teléfono y qué necesita. Cada campo extra cuesta envíos, y el que peor sale parado es el que pregunta el presupuesto de entrada.

Mi web es bonita y aun así no llaman. ¿Por qué?

Porque bonita y clara no son lo mismo. Muchos diseños premian la estética por encima de que se entienda qué haces, dónde estás y cómo se te contrata. Si un desconocido no puede contestar esas tres preguntas en diez segundos, la web está fallando aunque guste.

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