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Cuadros de mando

Los datos están. Nadie los mira

Tus números están en el programa de gestión, la tienda online y tres hojas de cálculo. Reunirlos cuesta tanto que se decide por sensación.

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Qué convierte un dato en una decisión

Un cuadro de mando (o dashboard) es una pantalla con los pocos números que necesitas para decidir. Si no cumple estas tres cosas, se deja de abrir a las dos semanas.

  • Que quepa de un vistazo

    Un cuadro de mando con cuarenta números no se mira

    Cabe en una pantalla y responde a una pregunta; si hay que buscar el dato entre pestañas, se deja de entrar.

  • Que tenga con qué compararse

    Un número solo no dice nada

    «120 pedidos» no dice nada hasta que está al lado del mes pasado, del año anterior o del objetivo.

  • Que lleve a hacer algo

    Si al mirarlo no cambia nada, sobra

    Si no sabes qué harías distinto según lo que marque, ese número es pura curiosidad; un buen cuadro de mando se queda corto a propósito.

Qué esperar de tu cuadro de mando

Antes de empezar recibes una propuesta con lo que se va a hacer, su precio y el calendario de tu proyecto. Tener un cuadro de mando en marcha lleva desde 4 semanas. Es el mínimo: lo que tarda el tuyo depende de cuántas fuentes de datos haya que reunir y de cómo estén ordenadas. Primero se fija la pregunta que quieres contestar. Después se reúnen los datos que ya tienes y se dejan en una pantalla, con cada número junto a su comparación. Y tras las primeras semanas de uso real hay una vuelta de ajustes.

  1. Antes de empezar

    Recibes la propuesta: lo que se va a hacer, su precio y el calendario

  2. Al empezar

    Fijamos la pregunta: qué decides tú y qué necesitas ver para decidirlo

  3. Desde 4 semanas

    Tu cuadro de mando en marcha, con los datos reunidos y cada número comparado

  4. Con el uso real

    Una vuelta de ajustes tras las primeras semanas de uso

Lo que entra en tu cuadro de mando

Lo que recibes, en concreto.

  • Un cuadro de mando a medida, con los números que de verdad usas y no con los que se pueden medir

  • Tus datos reunidos desde donde ya están, sin cambiar de herramientas: el programa de gestión (el ERP, que lleva pedidos, almacén y facturas), el CRM (donde guardas tus clientes), la tienda, la analítica de tu web (las visitas que recibe) o las hojas de cálculo

  • Cada número junto a su comparación: el mes anterior, el mismo mes del año pasado o el objetivo

  • Acceso desde el móvil y desde el ordenador, para quien tú decidas

  • Una explicación por escrito de cómo leer el cuadro de mando y qué hacer con cada número

  • Ajustes tras las primeras semanas de uso real

De la pregunta al número, no al revés

Empezar por lo que se puede medir lleva siempre al mismo sitio: un cuadro de mando enorme que nadie abre.

  1. Empezar por la pregunta

    Qué decides tú los lunes y qué necesitas ver para decidirlo: de ahí sale el cuadro de mando, no de lo que se puede medir.

  2. Reunir lo que está repartido

    Se conectan las fuentes que ya tienes —el programa de gestión, la tienda, la analítica de tu web (las visitas que recibe) y las hojas de cálculo— sin pedirte que cambies de herramientas.

  3. Dejarlo en una pantalla y comparado

    Cada número queda junto a su comparación, en una pantalla que se abre desde el móvil.

  4. Darlo a quien tú decidas y explicarlo

    Se da acceso a quien tú digas y se deja por escrito cómo leer el cuadro de mando y qué hacer con cada número.

  5. Ajustar tras las primeras semanas

    Con el uso real se ve qué sobra y qué falta, y se hace una vuelta de ajustes.

Lo que te está costando

  • Decidir por sensación

    «Este mes ha ido bien» no es un dato

    Sin números se decide por lo que se recuerda, y se recuerdan los extremos y no el mes normal, que es donde está el negocio.

  • El lunes entero haciendo el mismo informe

    Un informe a mano cuesta lo mismo cada semana

    Exportar los datos, pegarlos, cuadrarlos y dar formato son horas que se repiten, y meten errores justo donde no puede haberlos.

  • Cifras que no cuadran entre departamentos

    Cada uno con su hoja y cada uno con su verdad

    Cuando ventas dice una cosa y administración otra, la reunión se va en decidir qué número vale, no en qué hacer con él.

  • Enterarte en la factura

    Los problemas se ven antes en los datos que en la caja

    Una caída de pedidos se ve antes en los datos: si el aviso llega con el cierre del trimestre, llega dos meses tarde.

  • Un cuadro de mando que nadie abre

    Si hay que buscar el dato, no se busca

    Cuarenta números en seis pestañas se miran las dos primeras semanas; un buen cuadro de mando se monta con lo que se usa y deja lo demás fuera.

Trabajo con nombre y apellidos

Lo que nos diferencia

Somos 12 personas, 8 de ellas senior, y hemos trabajado con más de 400 clientes. Tus cuentas y lo que hacemos para ti están siempre a tu nombre, no al nuestro.

  • 12

    personas en el equipo

  • 8

    de ellas, senior

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Lo que nunca vas a ver en nolvo

  • Cobrarte una licencia por un cuadro de mando que ya has pagado
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¿Qué número quieres ver cada lunes?

Cuéntanos qué haces, dónde y a quién. Te decimos cómo lo plantearíamos para ti. Sin compromiso y sin venta agresiva.

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Preguntas frecuentes sobre cuadros de mando y dashboards

¿Con qué herramienta lo montáis?

Con lo que haga falta en tu caso, y normalmente a medida: lo construimos para ti en lugar de montarlo con un programa ya hecho. Si lo que necesitas es Power BI, que es un programa de Microsoft para hacer cuadros de mando, también lo hacemos, y su licencia entra en lo que nos pagas.

¿Cuánto se tarda en tenerlo?

Desde 4 semanas. Es el mínimo: lo que tarda el tuyo depende de cuántas fuentes de datos haya que reunir y de cómo estén ordenadas, y el calendario exacto va en la propuesta, antes de empezar. Cuando ya lo usas, hay una vuelta de ajustes tras las primeras semanas de uso real.

¿De dónde salen los datos?

De donde ya están: tu programa de gestión, la tienda online, la analítica de tu web o una hoja de cálculo. Se conecta lo que se deje conectar y, lo que no, se carga cada cierto tiempo. Lo que no hacemos es pedirte que cambies de herramienta para poder medir.

¿Se puede conectar con mi ERP o mi CRM?

Sí. El cuadro de mando lee los datos de donde ya están, también de tu ERP —el programa que lleva tus pedidos, el almacén y las facturas— y de tu CRM —el programa donde guardas tus clientes y lo que has hablado con cada uno—. Si tu programa se deja conectar, se conecta; si no, sus datos se cargan cada cierto tiempo. En ningún caso te pedimos que cambies de programa.

¿En qué se diferencia de los informes que ya me manda mi gestor?

En para qué sirven. El informe de tu gestor, que es quien lleva tu contabilidad y tus impuestos, mira hacia atrás: cuenta lo que ya pasó y en el formato que exige Hacienda. Un cuadro de mando mira hacia lo que puedes cambiar esta semana, y por eso lleva otros números y se actualiza con otra frecuencia.

¿Y si mis datos están en papel o en una hoja desordenada?

Es lo más habitual y no es un impedimento, pero hay que decirlo: ordenar los datos de partida es trabajo, y es la parte que más se subestima. Se hace una vez y, a partir de ahí, el cuadro de mando se alimenta solo.

¿Cada cuánto se actualiza?

Tan a menudo como lo pida la decisión que tomas con él. Un cuadro de mando de las ventas del día se actualiza cada pocos minutos; uno de márgenes, que es lo que te queda de cada venta, una vez al mes. Actualizar más a menudo de lo que se decide solo añade coste y ruido.

¿Tengo que cambiar cómo trabajo?

No. El cuadro de mando lee lo que ya generas trabajando como trabajas. Si para llenarlo hiciera falta que alguien apuntara cosas a mano, estaría mal planteado: sería otra tarea repetida más.

¿Puede verlo mi equipo o solo yo?

Quien tú decidas, y se puede repartir por perfiles: cada persona ve lo suyo. Es de las cosas que más cambian el efecto del cuadro de mando, porque un número que ve todo el equipo se mueve mucho más que uno que solo miras tú.

¿Puedo verlo desde el móvil?

Sí, y se diseña pensando en eso, porque es donde de verdad se mira. En una pantalla pequeña entra menos, lo cual empuja a dejar solo lo importante, que suele ser una ventaja.

¿Y si solo quiero un número?

Perfecto, y es más común de lo que parece. Un solo número bien elegido, con su comparación y en el móvil, cambia más decisiones que un cuadro de mando de cuarenta. Se puede empezar así y crecer si hace falta.

¿Qué pasa si cambio de programa de gestión?

Se rehace la conexión con el programa nuevo, no el cuadro de mando entero. Por eso se separa de dónde vienen los datos de cómo se enseñan: para que cambiar lo primero no obligue a tirar lo segundo.

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