La puja
No gana el que más paga
Google cruza lo que pujas con lo bien que encaja tu anuncio con la búsqueda y con la página a la que lleva. Un anuncio bien hecho sale más barato que uno malo con más presupuesto detrás.
Google cobra cada clic, venga quien venga. Traer clientes o quemar presupuesto está casi todo en lo que se apaga.
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Antes de contratar nada
No gana quien más puja. Son tres cosas, y dos de ellas se trabajan.
La puja
Google cruza lo que pujas con lo bien que encaja tu anuncio con la búsqueda y con la página a la que lleva. Un anuncio bien hecho sale más barato que uno malo con más presupuesto detrás.
La intención
Quien escribe «fontanero urgente Villalba» está a punto de llamar. Quien escribe «cómo arreglar un grifo» no va a llamar a nadie. Los dos clics cuestan igual.
La concordancia
Google decide cuánto se parece una búsqueda a tu palabra clave, y por defecto es generoso. Sin revisarlo cada semana acabas pagando por «gratis», por «cómo hacerlo yo» y por el nombre de tu competencia.
El trabajo
Una campaña que funciona no es la que se enciende con más presupuesto: es la que se apaga bien.
Tu margen y cuánto se busca lo tuyo deciden el presupuesto de arranque y las palabras por las que sale a cuenta pujar. Se hace antes de montar nada, y es lo que evita empezar pagando por búsquedas que no te dejan nada.
Estructura de campañas, palabras negativas desde el primer día y conversiones conectadas de verdad: llamadas, formularios y ventas. Sin eso, el informe mensual es decorativo.
Búsquedas por las que no quieres salir, horas en las que no atiende nadie, anuncios que no rinden. Es la parte aburrida y es la que separa una campaña rentable de una cara.
Qué recibes
Reseñas de clientes
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Veníamos de agencias que querían aplicarnos su plantilla. Estos preguntaron primero cómo funciona una casa como la nuestra —los tiempos, la reserva, qué se puede contar y qué no— y solo después propusieron. Nunca hemos tenido que corregirles el tono.
Coque Restaurante Lo que cambió no fue el número de consultas, fue quién escribía. Antes entraba mucha gente preguntando precio y nada más; ahora llegan sabiendo qué tratamiento quieren y con qué dudas concretas. Para nosotros eso vale mucho más que el volumen.
MyCliniq Medicina estética Hablan claro, que en este sector no abunda. Nos dijeron que no a dos cosas que queríamos hacer y se molestaron en explicarnos por qué, con calma y sin prisa por cerrar. Al final tenían razón en las dos, y nos ahorraron dinero y un par de disgustos.
Reforcam Reformas Nos daba miedo acabar con una web correcta pero sin carácter, que es lo que le pasa a casi todos los estudios. Entendieron que en lo nuestro el proyecto se vende por cómo se enseña, y cuidaron cada detalle hasta dejarlo como lo habríamos hecho nosotros.
Nook Architects Arquitectura Lo mejor es que cada mes sabemos qué se ha hecho, por qué eso y no otra cosa, y qué toca después. Suena a mínimo exigible y debería serlo, pero es la primera vez que lo tenemos. Se acabó preguntarse en qué se está yendo el dinero cada mes.
Konzept Reformas y arquitectura Trabajamos implantología avanzada y necesitábamos que se entendiera sin marear al paciente con tecnicismos. Dieron con el punto exacto: explicar lo suficiente para generar confianza y no tanto como para asustar a alguien que ya viene con miedo de casa.
Medina 3D Clínica dental Nos ayudaron a decidir qué NO decíamos, que resultó ser la mitad del trabajo y la parte que no te ofrece nadie. La clínica se entiende mucho mejor ahora que decimos menos cosas y las decimos mejor. Cuesta al principio y se agradece a los dos meses.
Harmos Clinic Medicina estética En nuestro sector se promete mucho y se sostiene poco. Estos no prometieron posiciones ni plazos mágicos: pusieron por escrito qué iban a hacer cada mes y lo fueron haciendo, mes a mes. Llevamos tiempo con ellos y ahí seguimos, que ya dice bastante.
Ferrus & Bratos Clínica dental Somos una trattoria, no una cadena, y eso se entendió desde el primer día. Nos quitaron de encima cosas que no nos hacían ninguna falta —y que otros nos habían vendido— y nos dejaron centrarnos en la cocina, que es a lo que nosotros hemos venido.
SottoSopra Restaurante Aquí mucha gente llega con una urgencia y buscando con el móvil en la mano, a veces de madrugada. Nos pusieron a punto justo eso: que nos encuentren rápido y que el teléfono esté a un toque. Parece poca cosa hasta que lo comparas con cómo estábamos.
Madrid Río Clínica veterinaria Rápidos y sin vueltas, que era justo lo que buscábamos. Pedimos algo y se hace, y si no lo ven claro lo dicen en el momento y no a los dos meses con la factura delante. Para un centro pequeño como el nuestro eso vale tanto como el resultado.
Square Fitness Studio Centro deportivo Nuestro cliente no compara portales, y trasladar eso a internet tiene su intríngulis. Supieron mover el foco a la discreción y al trato, que es lo que de verdad nos diferencia, en vez de empujarnos a competir por precio con quien no es competencia nuestra.
BE-PREMIUM Boutique inmobiliaria Sin humo y sin promesas raras
Pagar por el que solo mira
Y por defecto Google enseña tu anuncio a mucha más gente de la que pediste. Sin revisar por qué búsquedas estás saliendo, el presupuesto se va en curiosos y en gente que buscaba otra cosa.
Anunciarte cuando no puedes atender
Si el teléfono no lo coge nadie hasta el lunes, el clic del sábado es dinero tirado. Se puede decidir por horas, por días y por zonas, y casi nadie lo toca.
Que el clic acabe en una llamada perdida
Se paga por que alguien llame y luego no lo coge nadie. Es el agujero más caro y el que menos se mira, porque no sale en ningún informe de la plataforma.
Competir contra tu propio nombre
Tu competencia puede anunciarse cuando alguien busca tu negocio por su nombre. Defenderlo cuesta poco, porque tu anuncio encaja mejor que el suyo; no hacerlo es pagar por que el clic se lo lleve otro.
Empezar de cero cada vez que cambias
Una cuenta con meses de datos rinde mejor que una recién abierta. Si no está a tu nombre, cada cambio de agencia te devuelve a la casilla de salida y lo pagas otra vez.
Lo que aquí no vas a pagar
Ningún porcentaje sobre la inversión, que premia gastar más. Ninguna cuenta a nuestro nombre. Ninguna promesa de coste por cliente antes de ver tus datos.
Lo largo se cuenta en el blog, y solo enlazamos lo que ya está escrito:
Son lo que le dice a Google cuánto puede alejarse de tu palabra clave. En amplia puede enseñar tu anuncio a casi cualquiera; en exacta, casi a nadie. Ahí se decide buena parte del gasto, y por defecto viene puesto del lado que más le conviene a Google.
Casi siempre sí, y sale barato porque tu anuncio es el que mejor encaja. Si no lo haces, tu competencia puede aparecer encima cuando alguien te busca por tu nombre, y ese clic lo has generado tú con el resto de tu marketing.
Buscarte a ti mismo gasta impresiones y no clics, así que Google acaba mostrándotelo menos. Además puede que a esa hora, en esa zona o en ese dispositivo no estés pujando. Se comprueba con la herramienta de vista previa, no buscando.
La nota que le pone Google al encaje entre la búsqueda, tu anuncio y la página a la que lleva. Cuanto mejor es, menos pagas por la misma posición. Es la vía real de bajar el coste por clic: la otra es pujar más.
Para empezar, búsqueda: se ve qué palabra trae cada contacto y se puede podar. Performance Max reparte solo entre todos los sitios de Google y enseña mucho menos de lo que hace por dentro, así que como primera campaña es una caja negra cara.
Depende del volumen de búsqueda de tu pueblo. En municipios pequeños puede haber tan pocas búsquedas al mes que ni gastes el presupuesto; ahí suele rendir más la ficha de Google. Se mira antes, con datos.
Entonces no toca. O se baja el presupuesto, o se afina para traer solo el trabajo que más te interesa, o se para. Lo que no tiene sentido es pagar por generar llamadas que no vas a poder devolver.
Sí, y suele ser de los primeros ajustes. Se puede repartir por franjas y por días, subir la puja cuando hay alguien al teléfono y bajarla o apagarla cuando no. Un clic a deshora se paga igual que uno bueno.
Lo que tarde en acumular conversiones suficientes para que el dato no sea ruido, y eso depende de tu volumen. Con dos contactos a la semana, un mes no dice nada. Se acuerda antes de empezar cuándo se va a juzgar y con qué número.
Cuéntanos qué haces, dónde y a quién. Te decimos cómo lo plantearíamos para ti. Sin compromiso y sin venta agresiva.
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