Dimensionar la inversión antes de gastarla
Antes de montar nada, tu margen y lo que se busca de lo tuyo deciden cuánto invertir al arrancar y por qué palabras compensa anunciarse.
Google Ads es la publicidad que sale en Google cuando alguien busca lo que vendes, y Google cobra cada clic, venga quien venga. Que traiga clientes o se coma el presupuesto depende sobre todo de lo que se apaga: las búsquedas, las horas y los anuncios que no rinden.
+400 clientes Respondemos en menos de 24 h laborables
No gana quien más ofrece pagar. Lo que pagas depende de tres cosas, y dos de ellas se pueden trabajar.
La puja
La puja es lo que ofreces pagar por cada clic. Google la cruza con lo bien que encajan tu anuncio, la búsqueda y tu página: un anuncio bueno sale más barato que uno malo.
La intención
«Fontanero urgente Villalba» está a punto de llamar; «cómo arreglar un grifo» solo quiere aprender. Los dos clics cuestan lo mismo.
La concordancia
La concordancia es lo que le dice a Google cuánto puede alejarse de tu palabra clave, que es la búsqueda por la que quieres salir. Por defecto es generoso con lo que se parece, y si no se van quitando esas búsquedas —eso es podar— pagas por «gratis» o por tu competencia.
Antes de empezar recibes una propuesta con el plan y la inversión en anuncios. Los anuncios salen desde el primer día y los primeros datos llegan en días, pero todavía no sirven para decidir. Hacen falta 30 días como mínimo para ver resultados y juzgar una campaña, y más si entran pocos contactos: hay que reunir conversiones suficientes —llamadas, formularios o ventas que llegan por un anuncio— para que el dato no sea ruido. Mientras, la campaña se revisa cada semana, y cada mes recibes un informe y lo repasamos contigo en una reunión de seguimiento. En publicidad no hay permanencia.
Recibes la propuesta: el plan de las campañas y la inversión en anuncios
Salen los anuncios y llegan los primeros datos, que todavía no sirven para decidir. Cada semana revisamos la campaña
La primera lectura, con datos suficientes para juzgar la campaña
Un informe y una reunión de seguimiento
Lo que recibes, en concreto.
Un estudio de palabras clave —las búsquedas por las que quieres salir— y la estructura de las campañas, listas para lanzar
Las conversiones conectadas a tu web: cada llamada, formulario o venta que llega por un anuncio queda medida
Una lista de palabras negativas, que son las búsquedas en las que no quieres salir, desde el primer día y revisada cada semana
Ajustes cada semana de la puja (lo que ofreces pagar por clic), de las palabras y de los anuncios
Un informe corto cada mes —qué se ha gastado y qué ha traído— y una reunión de seguimiento para repasarlo
La cuenta de Google Ads a tu nombre, con el histórico dentro
Una campaña que funciona no es la que arranca con más presupuesto: es la que se limpia bien, quitando lo que no rinde.
Antes de montar nada, tu margen y lo que se busca de lo tuyo deciden cuánto invertir al arrancar y por qué palabras compensa anunciarse.
La cuenta de Google Ads va a tu nombre. Se conectan las conversiones —las llamadas, los formularios y las ventas que llegan por un anuncio— y se empieza con una lista de palabras negativas, las búsquedas en las que no quieres salir. Sin medir, el informe es decorativo.
Salen los anuncios y, cada semana, se quitan las búsquedas, las horas sin nadie que atienda y los anuncios que no rinden. Es lo aburrido, y lo que separa una campaña rentable de una cara.
Con 30 días como mínimo hay datos suficientes para leer cómo va la campaña y juzgarla. Antes, los números todavía no sirven para decidir.
Recibes un informe corto de lo que se ha gastado y de lo que ha traído, y lo repasamos contigo en una reunión de seguimiento.
Pagar por el que solo mira
Por defecto, Google enseña tu anuncio a mucha más gente de la que pediste, y si nadie lo revisa el presupuesto se va en curiosos.
Anunciarte cuando no puedes atender
Si nadie coge el teléfono hasta el lunes, el clic del sábado es dinero tirado. Se puede decidir por horas, por días y por zonas cuándo salen los anuncios.
Que el clic acabe en una llamada perdida
Se paga porque alguien llame y luego no lo coge nadie. Es el agujero más caro, y no sale en ningún informe de Google Ads.
Competir contra tu propio nombre
Tu competencia puede anunciarse justo cuando alguien busca tu nombre. Defenderlo cuesta poco, porque tu anuncio encaja mejor que el suyo.
Empezar de cero cada vez que cambias
Una cuenta con meses de datos rinde mejor que una nueva. Si la cuenta no es tuya, cada cambio de agencia te devuelve a la salida.
Nuestro blog
Marea es un restaurante de Menorca que solo abre cinco meses al año, así que tenía que llenar desde el primer día. Para su lanzamiento hicimos la marca, la web, las redes y los anuncios en Google, Meta y TikTok. La cifra es la de todo el lanzamiento, no solo la de los anuncios.
920.000 €
Facturación de su primera temporada (preveían 600.000 €)
Ver el caso
Somos 12 personas, 8 de ellas senior, y hemos trabajado con más de 400 clientes. Tus cuentas y lo que hacemos para ti están siempre a tu nombre, no al nuestro.
12
personas en el equipo
8
de ellas, senior
+400
clientes
Cuéntanos qué haces, dónde y a quién. Te decimos cómo lo plantearíamos para ti. Sin compromiso y sin venta agresiva.
Respondemos en menos de 24 h laborables
Primero se decide cuánto invertir y por qué palabras compensa anunciarse. Después, esto es lo que entra:
Sí. La cuenta va a tu nombre, aunque la gestionemos nosotros, y el histórico se queda dentro. Si algún día nos dejas, te la llevas entera: no empiezas de cero con quien venga después.
No. En publicidad no hay contrato largo ni penalización por salir. Como la cuenta está a tu nombre, si lo dejas te llevas el histórico y los datos de conversión.
Al menos 500 € en las campañas, para poder ver resultados. Ese dinero va a Google desde tu cuenta, no a nosotros: no es nuestro precio, es lo que se gasta en anuncios. Cuánto conviene meter por encima de eso depende de tu sector, de tu competencia y de lo que te deja cada cliente, y se ve en la propuesta, antes de empezar. Nuestros honorarios van aparte, y no cobramos un porcentaje de lo que inviertes, porque eso premia gastar más y no vender más.
Un mínimo de 30 días. Los primeros datos llegan en días, pero todavía no sirven para decidir: Google necesita un periodo de aprendizaje y después hacen falta conversiones suficientes —llamadas, formularios o ventas que llegan por un anuncio— para que el dato no sea ruido. Los 30 días son el suelo, no una fecha fija: lo que tarda de verdad depende de tu volumen, y con dos contactos a la semana un mes no dice nada. Antes de empezar se acuerda cuándo se va a juzgar y con qué número.
La campaña se revisa cada semana: se quitan las búsquedas, las horas y los anuncios que no rinden. Y cada mes recibes un informe corto de lo que se ha gastado y de lo que ha traído, que repasamos contigo en una reunión de seguimiento.
Se empieza como con cualquier cliente. Antes de gastar nada, tu margen y lo que se busca de lo tuyo deciden cuánto invertir y por qué palabras compensa anunciarse. Después se monta la cuenta, a tu nombre y con las conversiones medidas, y salen los anuncios. Los primeros 30 días, como mínimo, son para aprender: todavía no son para juzgar.
Un experto suele trabajar solo; una agencia es un equipo. En nolvo somos 12 personas, 8 de ellas senior, y gestionamos más de 2.000.000 € al año en anuncios. Con cualquiera de los dos, desconfía de quien te prometa un coste por cliente sin haber visto tus datos, y antes de contratar comprueba tres cosas:
Son lo que le dice a Google cuánto puede alejarse de tu palabra clave, que es la búsqueda por la que quieres salir. En amplia puede enseñar tu anuncio a casi cualquiera; en exacta, casi a nadie. Ahí se decide buena parte del gasto, y por defecto viene puesto del lado que más le conviene a Google.
Pujar por tu marca es pagar para que tu anuncio salga cuando alguien busca tu nombre. Casi siempre compensa, y sale barato porque tu anuncio es el que mejor encaja. Si no lo haces, tu competencia puede aparecer encima cuando alguien te busca por tu nombre, y ese clic lo has generado tú con el resto de tu marketing.
Cuando te buscas a ti mismo, Google cuenta que tu anuncio se muestra pero que nadie lo pulsa, y acaba enseñándotelo menos. Además, puede que a esa hora, en esa zona o desde ese dispositivo no te estés anunciando. Se comprueba con la herramienta de vista previa, no buscándote.
La nota que le pone Google a lo bien que encajan la búsqueda, tu anuncio y la página a la que lleva. Cuanto mejor es, menos pagas por la misma posición. Es la forma real de abaratar cada clic: la otra manera de ganar posición es pujar más, y eso solo lo encarece.
Para empezar, campañas de búsqueda: son los anuncios que salen cuando alguien busca lo tuyo, se ve qué palabra trae cada contacto y se puede podar. Performance Max es un tipo de campaña en el que Google reparte el presupuesto solo entre todos sus espacios y enseña mucho menos de lo que hace por dentro. Como primera campaña es una caja negra cara.
Depende de cuánto se busque lo tuyo en tu pueblo. En municipios pequeños puede haber tan pocas búsquedas al mes que ni llegues a gastar el presupuesto; ahí suele rendir más la ficha gratuita de tu negocio en Google, la que sale en Maps. Se mira antes, con datos, y la ficha entra en el SEO local.
Sí, y suele ser de los primeros ajustes. Los anuncios se pueden repartir por franjas y por días: se ofrece pagar más por el clic cuando hay alguien al teléfono y menos, o nada, cuando no, porque un clic a deshora se paga igual que uno bueno. Y si no puedes atender más clientes de los que tienes, no toca empujar: o se baja el presupuesto, o se afina para traer solo el trabajo que más te interesa, o se para. Lo que no tiene sentido es pagar por generar llamadas que no vas a poder devolver.
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