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Qué te tienen que entregar al acabar tu web

Al acabar tu web te tienen que dar las llaves, no solo enseñarte que funciona. Esta es la lista de las seis cosas, y el mensaje que puedes copiar y mandar hoy mismo.

Escrito por SEO, programación y estrategia
12 min de lectura

En corto

Al acabar tu web te tienen que entregar seis cosas: el dominio en una cuenta a tu nombre, el acceso al hosting, el usuario administrador de la web, los accesos a Search Console y Analytics con el papel fuerte a tu nombre, una copia de seguridad completa y las indicaciones para cambiar textos sin llamar a nadie. Si falta alguna, todavía te queda algo por reclamar.

Esto te sirve si…

Tu web está a punto de publicarse, o ya se publicó y no sabes si te quedaste con todo lo que tenías que quedarte.

Esto no te sirve si…

Todavía estás eligiendo quién te la hace. Eso va antes y se decide con otras preguntas.

Lo que vas a encontrar
  1. Las seis cosas que te tienen que dar
  2. Qué pasa si no te dan cada cosa
  3. En qué momento pedir cada cosa
  4. El mensaje que puedes mandar hoy
  5. Errores frecuentes al dejar esto en manos de otro
  6. Lo que NO tienen obligación de darte
  7. Si la web ya está entregada y no tienes nada
  8. Lo que yo haría esta semana
La diferenciaPublicada y entregada no es lo mismo. Publicada es que se ve; entregada es que las llaves están en tu mano.
Lo que más se pierdeEl dominio. Se queda en la cuenta del que la hizo y nadie lo mira hasta que hay que moverlo.
El papel fuerteEn la ficha de Google es el propietario principal; en Search Console se llaman distinto: propietario, usuario con permisos completos y usuario restringido.
La copiaPide un archivo con la web y la base de datos, y guárdalo tú. Es lo único que te salva si el hosting desaparece.
Cómo se pideCon el mensaje de este artículo, copiado y enviado. Sin discutir y sin sonar a desconfianza.

Hay una diferencia que casi nadie explica y que separa a los clientes tranquilos de los que un día se quedan atrapados: una web publicada no es una web entregada.

Publicada significa que se ve al escribir tu dominio. Entregada significa que, además, las llaves están en tu mano. Se puede estar publicado y no entregado durante años, y no te enteras hasta el día que quieres cambiar de manos.

Las seis cosas que te tienen que dar

Son seis, ni una más ni una menos. Antes de entrar en cada una, así se ve de un vistazo:

Qué esPor qué lo necesitasCómo compruebas que lo tienes
El dominio: la dirección de tu negocio en internetSi no es tuyo, no puedes moverlo aunque quierasEntra con tu propio usuario en la cuenta del registrador y comprueba que el dominio está ahí
El acceso al alojamiento: donde vive la webSin él dependes de que otro mantenga esa cuentaPide usuario y contraseña, y entra tú mismo, aunque no vayas a tocar nada
El usuario administrador de la webPara cambiar un texto, un teléfono o un horario sin llamar a nadieEntra con tu usuario y mira que el papel dice «administrador», no «editor»
Los accesos de Google, con el papel fuerteUn administrador puede perder el acceso el día que alguien se lo quite; el propietario principal es el único que noEntra en tu ficha de Google y en Search Console, en el apartado de usuarios, y mira qué papel tienes
Una copia de seguridad completaEs lo único que sobrevive si el hosting desaparecePide el archivo, descárgalo y ábrelo para comprobar que no está vacío
Las instrucciones de usoPara no depender de nadie en el día a díaPide que te enseñen a cambiar un texto delante de ti, aunque sea por videollamada

Ahora, una por una.

1. El dominio, en una cuenta a tu nombre

No basta con que te digan que es tuyo. Tiene que estar dado de alta en una cuenta de registrador —IONOS, Namecheap, Dinahosting, la que sea— en la que puedas entrar tú con tu usuario.

Por qué importa tanto: mover un dominio a otro sitio necesita un código de autorización, el auth-code, y ese código solo se saca desde la cuenta donde el dominio está registrado. Si esa cuenta no es tuya, tu dominio depende de que alguien te conteste.

2. El acceso al alojamiento

Dónde vive la web, con usuario y contraseña tuyos. Aquí también vale la fórmula de que ellos entren como invitados: lo que no puede ser es que la cuenta esté a nombre de otro y pagada con la tarjeta de otro.

3. El usuario administrador de la web

Aquí hay dos situaciones distintas, según cómo esté hecha tu web.

Si tu web tiene gestor de contenidos

Para poder cambiar un texto, un teléfono o un horario sin llamar a nadie. Y que sea administrador, no editor: un editor no puede dar de alta a otra persona el día que cambies de proveedor.

Si tu web es estática y no tiene gestor

Este punto se sustituye por otro: que te digan cómo se edita, con qué y quién puede hacerlo. Si la respuesta es «solo nosotros», ya sabes cuánto vale este punto.

4. Los accesos de Google, con el papel fuerte

Aquí hay un matiz que cuesta dinero y casi nadie mira: los nombres de los papeles no son los mismos en cada sitio de Google, y el que suena parecido no siempre pesa igual.

En la ficha de Google

El papel fuerte es el de propietario: es el que puede quitar a un administrador, añadir gente o borrar la ficha entera. Ese papel tiene que ser tuyo, no solo el de administrador.

En Search Console

Aquí los papeles se llaman distinto: propietario, usuario con permisos completos y usuario restringido. El propietario es el único que puede añadir o quitar a otros usuarios; los otros dos dan más o menos margen para ver datos y hacer cambios, pero no controlan quién tiene acceso.

En Analytics y en Google Ads

Aquí el papel fuerte cambia de nombre otra vez: es el de administrador. Ese es el que tienes que tener tú, no solo la agencia que te lleva las campañas.

5. Una copia de seguridad completa

Un archivo con la web y su base de datos, descargado y guardado por ti. No la copia que hace el hosting: esa vive dentro del hosting y desaparece con él si la cuenta se cierra o se impaga.

Guárdala en tu ordenador y en tu nube. El día que la necesites, la vas a necesitar mucho.

6. Cómo cambiar las cosas del día a día

No hace falta un manual de cuarenta páginas. Con un vídeo de diez minutos o una hoja con cuatro capturas basta: cómo cambiar un texto, cómo subir una foto, cómo tocar el horario, a quién llamar si algo se rompe.

Si para cambiar una coma hay que llamar, no te han entregado una web: te han entregado una dependencia.

Qué pasa si no te dan cada cosa

No se nota el primer día. Se nota en tres momentos concretos, y en cada uno pesan cosas distintas de la lista.

El día que quieras cambiar de proveedor

Sin el dominio a tu nombre y sin el usuario administrador de la web, no puedes llevarte nada a otro sitio por tu cuenta. Necesitas el auth-code del dominio y el acceso al hosting, y si no los tienes, dependes de que quien te hizo la web te los pase.

El día que la agencia deje de contestar o cierre

Si el hosting está pagado y gestionado por ellos y tú no tienes una copia propia, la web se va con la cuenta. Y sin las instrucciones de uso, aunque consigas la copia por otro lado, no sabes cómo levantarla en un sitio nuevo.

El día que discutáis

Si no tienes el papel fuerte en tu ficha de Google y en Search Console —el punto 4 de la lista—, te pueden quitar el acceso sin más trámite. La ficha y su histórico de reseñas se quedan del lado de quien lo tenga, y ese no eres tú.

En qué momento pedir cada cosa

No todo se pide el mismo día. Hay un momento natural para cada cosa.

Antes de firmar

Esto se pregunta antes de contratar, no después. Si vas a pedir presupuesto para tu web, añade estas seis preguntas a la conversación desde el principio: dónde va a estar el dominio, quién paga el hosting, qué usuario administrador te van a dar en la web, qué papel te van a dar en Google, cómo se hace la copia y quién te enseña a usarla. La respuesta que te den dice mucho de cómo va a ir el resto del proyecto.

Durante el proyecto

El dominio es la única pieza que conviene resolver ya, no al final: que se registre directamente en una cuenta a tu nombre desde el primer día, aunque quien lo gestione mientras dure el proyecto sea la agencia como usuario invitado. Todo lo demás —accesos de Google, copia, instrucciones— tiene su momento natural al terminar.

El día de la entrega

Aquí se pide todo lo que falte, con el mensaje de la siguiente sección. El proyecto no se da por cerrado hasta que todo lo de la lista está confirmado por escrito, aunque sea en un correo.

El mensaje que puedes mandar hoy

Lo difícil de esto no es saber qué pedir: es pedirlo sin que suene a desconfianza, sobre todo si te la hizo alguien conocido. Copia esto y mándalo tal cual:

Hola, antes de dar la web por cerrada quería dejar los accesos ordenados por mi parte, para no depender de nadie si algún día cambio de correo o de equipo. ¿Podrías confirmarme estas seis cosas?

  1. En qué empresa está registrado el dominio y si la cuenta está a mi nombre.
  2. Usuario y contraseña del alojamiento.
  3. Un usuario administrador para mí en la web.
  4. Que yo figure como propietario en la ficha de Google y en Search Console.
  5. Una copia de seguridad completa para guardarla yo.
  6. Cómo cambiar un texto o una foto yo mismo, aunque sea con un vídeo corto.

Con eso queda todo cerrado por mi parte. Gracias.

Funciona porque no acusa a nadie. No dice «no me fío», dice «quiero tener mis cosas en orden». Cualquier profesional serio contesta que sí en un correo. Y si alguien se pone a la defensiva ante esta lista, esa reacción también es información.

Errores frecuentes al dejar esto en manos de otro

Se repiten, casi siempre por las mismas razones.

Aceptar un «ya te lo doy si hace falta»

Suena razonable y no lo es. «Si hace falta» significa que el acceso solo llega cuando ya hay un problema, y para entonces la relación con quien te hizo la web puede estar rota. Lo que se pide por escrito antes de firmar es la fecha en la que se entrega, no la promesa de que existe.

Confundir tener acceso con ser propietario

Poder entrar en algo y ser su dueño no es lo mismo, como se explica en el punto 4 de la lista. Si solo te han dado acceso, comprueba el papel exacto antes de darlo por bueno.

No preguntar nada por escrito antes de firmar

Lo hablado de palabra se olvida, o se recuerda distinto según quién lo cuente. Un correo con esta lista, contestado antes de firmar, vale más que cualquier conversación.

Fiarte de más porque es alguien conocido

Un conocido, un familiar o el sobrino de alguien no suele actuar de mala fe: simplemente no se le ocurre que haga falta dejarlo todo a tu nombre, porque para él es evidente que la web es tuya. El problema no es la confianza, es que nadie lo ha puesto por escrito. Lo mismo pasa al revés con una agencia grande: el tamaño tampoco garantiza que las llaves queden en tu mano. Lo que de verdad importa está en cómo se elige a quien te hace la web, no en el nombre de quien la firma.

Pensar que la copia del hosting ya es tu copia

Es la copia de otro, no la tuya, como se explica en el punto 5 de la lista. Si solo cuentas con esa, no tienes ninguna.

Lo que NO tienen obligación de darte

Para ser justos, porque esto también hay que decirlo:

  • El código fuente de sus herramientas propias. Si la agencia tiene un sistema suyo que reutiliza en todos sus clientes, ese sistema es suyo, no tuyo. Lo que sí tiene que quedar claro antes de firmar es qué pasa con tu web si dejas de trabajar con ellos.
  • Los archivos editables de diseño. Puede ser razonable pedirlos y puede ser razonable que se cobren aparte. Lo que no es razonable es descubrirlo el último día.
  • Trabajo nuevo gratis. Corregir un fallo del propio trabajo no debería cobrarse. Añadir una página que no estaba en el presupuesto, sí. Que la diferencia esté escrita evita la mitad de las discusiones, y por eso conviene mirar antes qué incluye un presupuesto de web.

Si la web ya está entregada y no tienes nada

Se recupera. En este orden, que es el de dificultad:

  1. El dominio. Es lo primero porque es lo que más cuesta mover sin colaboración.
  2. El hosting. Si no puedes entrar, siempre puedes montar la web en un alojamiento tuyo a partir de una copia.
  3. Los accesos de Google. Son los más recuperables: en el peor caso se reclama la ficha y se verifica de nuevo, y Search Console se puede volver a verificar con un archivo.

Lo que yo haría esta semana

  1. Mira en tu registrador si el dominio está en una cuenta a tu nombre.
  2. Entra en tu ficha de Google y en Search Console, y comprueba qué papel tienes en cada una.
  3. Pide el usuario administrador de tu web si todavía no lo tienes.
  4. Descarga una copia de seguridad completa y guárdala en dos sitios distintos.
  5. Copia el mensaje de este artículo y mándalo hoy mismo, aunque la web te la hiciera un conocido.
  6. Guarda las respuestas en un documento tuyo, no en un correo que se pierde entre otros cien.

Si quieres que miremos qué tienes y qué te falta, cuéntanos tu caso. Te lo decimos aunque la web la mantenga otro.

¿Prefieres que lo hagamos nosotros?

Te contamos qué haríamos en tu caso, en qué orden y por qué. Sin compromiso.

Preguntas que nos hacen sobre esto

¿Es normal que me den solo el usuario de la web y nada más?

Es frecuente, y no está bien. El usuario del gestor te deja cambiar textos, pero no te da el dominio, ni el hosting, ni los datos de Google. Con solo ese usuario, el día que quieras irte no te llevas nada más que el contenido.

¿Y si me dicen que el dominio lo llevan ellos «para simplificarme la vida»?

Es un argumento real y suena bien. La solución también es sencilla: que el dominio esté en una cuenta a tu nombre y que ellos entren como usuarios invitados. Siguen gestionándolo igual y tú no dependes de nadie. Si esa opción les molesta, ya sabes algo importante.

¿Para qué quiero una copia si el hosting hace copias?

Porque esas copias viven dentro del hosting y desaparecen si la cuenta se cierra. Solo la que tienes descargada aparte es la tuya.

¿Tengo que saber programar para gestionar mi web?

No, y si hace falta es que está mal entregada. Cambiar un texto, un teléfono o un horario tiene que poder hacerlo cualquiera del equipo. Si para tocar una coma hay que llamar, no te han entregado una web: te han entregado una dependencia.

¿Cuánto tiempo tienen que arreglar fallos sin cobrarme?

No hay una norma, pero lo razonable es que los errores del propio trabajo se corrijan sin coste durante un tiempo acordado por escrito. Lo importante es que se distinga entre corregir un fallo, que no debería cobrarse, y añadir algo nuevo, que sí.

¿Y si ya me entregaron la web y no tengo nada de esto?

Se recupera, y cuanto antes mejor. El orden a seguir está en el último apartado de este artículo, «Si la web ya está entregada y no tienes nada».

¿Puedo pedir todo esto en mitad del proyecto, o hay que esperar al final?

Mejor no esperar. El dominio conviene registrarlo a tu nombre desde el primer día del proyecto, no al final. Lo demás —accesos, copia, instrucciones— sí puede llegar al entregar, pero pactado por escrito desde que firmas, no improvisado ese último día.

¿Qué hago si me dicen que el auth-code del dominio no se puede dar todavía?

Lo normal es que lo saques tú mismo desde el panel del registrador en el momento en que lo pidas. Hay una excepción real: si el dominio se registró o se transfirió hace poco, ICANN bloquea la transferencia los primeros 60 días, y ahí no es mala señal que te pidan esperar. Si te lo aplazan sin ese motivo, es la misma señal que si te niegan cualquier otro acceso de esta lista.

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