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Las llamadas que pierdes por no contestar, y lo que cuestan

Antes de gastar un euro en traer más gente, mira cuánta se te está yendo por el sitio más tonto: el teléfono que suena mientras trabajas.

Escrito por SEO, programación y estrategia
13 min de lectura

En corto

Antes de invertir en traer más clientes, cuenta las llamadas perdidas de una semana en el registro de tu móvil y multiplícalas por lo que te deja un cliente medio. Compara esa cifra con lo que gastas al mes en atraer clientes antes de gastar más. Se arregla con tres cosas baratas: devolverlas el mismo día, un mensaje automático que avise, y alguien o algo que coja el teléfono cuando tú no puedes.

Esto te sirve si…

Trabajas con las manos ocupadas, atiendes a gente o conduces, y el teléfono suena cuando no puedes cogerlo.

Esto no te sirve si…

Tienes a alguien contestando todo el día y un sistema para devolver las llamadas. Entonces esto ya lo tienes resuelto.

Lo que vas a encontrar
  1. Cómo saber cuántas llamadas pierdes
  2. Por qué se van tan rápido
  3. Cuándo se pierden, según tu tipo de negocio
  4. Los cuatro agujeros, por causa
  5. Las opciones para no perderlas, de más simple a más montada
  6. La escalera, de lo gratis a lo que cuesta
  7. Cuándo automatizar de verdad
  8. Errores frecuentes
  9. Lo que yo haría esta semana
El cálculoTres minutos con el registro del móvil bastan para ponerle cifra a lo que pierdes al mes. Sale un número incómodo.
Por qué duele más que otras pérdidasEsa gente ya te había elegido. No hay que convencerla ni traerla: solo cogerle el teléfono.
La ventanaSe cierra en minutos. Quien no consigue hablar contigo llama al siguiente de la lista, y el siguiente sí lo coge.
Lo más barato que funcionaUn mensaje automático de WhatsApp diciendo cuándo llamas tú. Convierte una perdida en una cita.
Cuándo automatizarCuando lo que pierdes al mes supera con holgura lo que cuesta montarlo.

Esta es la parte del marketing que no parece marketing y es donde más dinero se pierde en un negocio local.

Un fontanero, un taller, una peluquería, una clínica pequeña: el teléfono suena cuando tienes las manos metidas en algo. No lo coges. Y esa persona no te vuelve a llamar: llama al siguiente resultado de Google.

Antes de gastar un euro en traer más gente, merece la pena mirar cuánta se está yendo por aquí.

Cómo saber cuántas llamadas pierdes

No hace falta ninguna herramienta cara para saberlo. Con el móvil y tres minutos vale.

Ahí está el punto: no hay que convencer a nadie ni traerlo de ningún sitio. Ya venía.

Súmalo mes a mes, no solo una semana

Una semana suelta puede salir rara: vacaciones, un pico de trabajo, un mes flojo. Apunta el número en la libreta o en las notas del móvil el primer día de cada mes, con la misma regla —números distintos, quitando los que devolviste—. En dos o tres meses tienes una media de verdad, no la foto de una semana concreta.

Si tienes centralita o el teléfono lo cogen varias personas

El registro de tu móvil solo enseña tu parte. Si el negocio tiene una centralita o un número que contestan varias personas, casi todos esos sistemas guardan su propio registro de llamadas perdidas: pídeselo a quien lo gestiona. Y si además atiendes por WhatsApp Business, ahí tienes otra fuente: los mensajes que se quedaron sin respuesta cuentan igual que una llamada perdida.

Por qué se van tan rápido

Quien llama a un cerrajero, a un taller o a una clínica no está informándose. Está resolviendo un problema hoy, y suele tener tres pestañas abiertas.

Un estudio clásico de Harvard Business Review sobre respuesta a contactos comerciales online ya avisaba de lo mismo hace años: las empresas responden mucho más despacio de lo que la oportunidad aguanta. Y eso hablando de un formulario en internet. Quien tiene una urgencia de verdad —una fuga, una cerradura que no abre— marca al siguiente de la lista en minutos, no en horas.

Traducido a tu día: devolver una llamada al día siguiente es, casi siempre, llegar tarde. La persona ya tiene a alguien viniendo.

Cuándo se pierden, según tu tipo de negocio

No todos los negocios pierden llamadas en el mismo momento del día. Esto clasifica por el tipo de negocio que llevas; el apartado siguiente clasifica por la causa. Antes de elegir cómo arreglarlo, conviene saber en cuál de estos te reconoces.

Oficios con las manos ocupadas

Fontanero, electricista, cerrajero, una persiana atascada un sábado. Aquí se pierde durante el día de trabajo, casi siempre en mitad de una tarea que no se puede soltar. Y quien llama tiene prisa: una tubería que gotea no espera a que acabes lo anterior.

Negocios con agenda y un cliente delante

Peluquería, clínica, veterinario, taller con cita previa. El teléfono suena mientras atiendes a la persona que sí está delante, y dejarla a medias por coger una llamada es peor negocio que perder la llamada. Se concentra en las horas de más agenda, no en cualquier momento del día. Para una clínica, cómo se llenan los huecos de agenda sin perder la llamada está en marketing para clínicas.

Negocios con varias personas contestando

Taller con dos operarios, tienda con turnos, recepción compartida. Aquí el problema no es que nadie pueda coger el teléfono: es que todos pueden, y por eso no lo hace nadie. Se pierde por reparto poco claro, no por falta de manos.

Negocios que cierran de noche o el fin de semana

Restaurantes, tiendas, servicios sin urgencias. Se pierde fuera del horario de apertura, y muchas veces ni siquiera llega a sonar dentro: la persona ve en el móvil que estás cerrado y ya no llama, escribe a otro. En un restaurante se pierde además en pleno servicio, con la sala llena y nadie libre para mirar el móvil: para eso está el chatbot para restaurantes.

Los cuatro agujeros, por causa

Da igual el tipo de negocio: esto clasifica por qué se pierde la llamada, de la causa más habitual a la menos.

1. Suena mientras trabajas

El clásico. Y el contestador no lo arregla: quien no deja mensaje se ha ido, y tú no sabes ni quién era ni qué quería.

Lo que sí funciona: un mensaje automático que diga cuándo vas a llamar tú. WhatsApp Business —que es gratis— tiene mensajes de ausencia justo para esto:

«Ahora mismo estoy en un trabajo. Escríbeme aquí qué necesitas y te llamo antes de las 19:00.»

Cambia la situación entera: la persona sabe que existes, sabe cuándo la vas a llamar y puede escribir mientras espera. Muchas veces te cuenta el problema por escrito y ya no hace falta ni la llamada. Más abajo vemos cómo montar esto bien, de lo más simple a lo más elaborado.

2. Llaman fuera de tu horario

Y muchas veces es culpa de un campo mal puesto: el horario de tu ficha de Google. Si dice que abres el sábado y no abres, esa llamada perdida te la has buscado tú. Es el agujero típico de los negocios que cierran de noche o el fin de semana que vimos antes, y está entre las cuatro cosas que hay que dejar bien en la ficha.

Repasa el horario real, mete los festivos y, si de verdad no atiendes fines de semana, dilo. Es mejor una llamada menos que una reseña de una estrella de alguien que se ha desplazado para nada.

3. Nadie las devuelve

En negocios con dos o tres personas pasa constantemente: todo el mundo ve la perdida y todo el mundo asume que la devuelve otro. Es el mismo problema de los negocios con varias personas contestando, visto desde el arreglo: falta un responsable, no manos.

Se arregla con la regla más aburrida del artículo: una persona responsable, todos los días, a una hora fija. Diez minutos a las 14:00 y diez a las 19:00 devolviendo perdidas del día. Si no está asignado a alguien con nombre, no se hace.

4. El formulario de la web muere en una bandeja de entrada

Los contactos de la web llegan a un correo que se mira una vez a la semana, o que ha acabado en spam. Es el agujero que más tarda en notarse, porque no hay ningún aviso de que algo falta: solo silencio, hasta que alguien te dice «te escribí y no me contestaste».

Comprueba dos cosas hoy: que el formulario funciona de verdad —mándate uno desde el móvil— y que llega a un sitio que alguien mira todos los días.

Las opciones para no perderlas, de más simple a más montada

Con el diagnóstico ya hecho —cuánto pierdes, cuándo y por qué agujero—, toca elegir remedio. Van en el orden en que conviene probarlos: primero lo gratis, y solo se sube de escalón cuando el anterior se queda corto.

Desviar la llamada a otro número

Lo más simple de todos. Se activa desde los ajustes del teléfono o pidiéndoselo al operador, y el número que ve el cliente sigue siendo el de siempre. Sirve cuando de verdad hay alguien capaz de coger esa llamada —un socio, alguien en el mostrador— y solo falla si desvías a alguien tan ocupado como tú: entonces solo has movido el agujero de sitio.

Grabar bien el buzón de voz

Mucha gente cuelga sin dejar mensaje cuando llama y no te encuentra, así que el buzón nunca va a ser la solución principal. Pero para el que sí deja mensaje, que valga la pena: di tu nombre, el negocio, y una hora concreta a la que va a sonar el teléfono de vuelta. «Ahora no puedo atenderte, te llamo antes de las dos» vale más que un pitido y un silencio.

Mensaje automático en WhatsApp Business

Es el salto real de nivel, y sigue siendo gratis. Ya lo vimos en el primer agujero: un mensaje de ausencia con una hora de vuelta convierte una llamada perdida en una conversación abierta, porque la persona puede escribir mientras espera.

Si te basta con avisar de que existes

Para la mayoría, el mensaje de ausencia con una hora concreta ya cambia el resultado. Es gratis, se configura en cinco minutos y no hace falta nada más.

Si necesitas que conteste sin ti

Cuando ese mensaje se queda corto —hace falta contestar fuera de horario de verdad, o resolver algo sin esperar a que tú entres a trabajar— existe la versión montada: un chatbot de WhatsApp que contesta lo de siempre a cualquier hora y te pasa la conversación con lo ya hablado cuando hace falta una persona.

Contestador automático con voz o menú

El escalón más montado, y el que tiene sentido cuando el volumen de llamadas es alto o el negocio es de los que tiene las manos siempre ocupadas. No es el contestador de toda la vida: es un asistente que coge la llamada, resuelve lo sencillo —horario, si cubres tal zona, precio orientativo— y solo te llega por escrito lo que de verdad te necesita a ti. Es lo que hacemos con nuestro contestador automático, y entra ya en terreno de software a medida: hay que decidir qué contesta el asistente y qué no.

La escalera, de lo gratis a lo que cuesta

Puesto en una tabla, con lo que cuesta cada escalón y lo que resuelve:

QuéCuestaQué resuelve
Desviar la llamada a otro númeroGratisQue alguien conteste aunque tú no puedas
Buzón de voz bien grabadoGratisQue quien sí deja mensaje sepa cuándo le llamas
Mensaje de ausencia en WhatsApp BusinessGratis, 5 minutosQue la persona sepa que existes y cuándo la llamas
Horario real en la ficha de GoogleGratis, 10 minutosLlamadas fuera de hora que no deberían existir
Hora fija para devolver perdidasGratis, 20 min/díaLas que se quedan colgadas entre varias personas
Aviso al móvil cuando entra un formularioBajoContactos web que mueren en una bandeja
Chatbot de WhatsApp o contestador de vozProyectoContestar fuera de horario o en volumen alto, sin ti detrás
Secretaría telefónica externaCuota mensualVolumen alto de llamadas en horario laboral

Los gratis arreglan la mayor parte. Empieza siempre por ahí, y sube de escalón solo cuando se quede corto.

Cuándo automatizar de verdad

Errores frecuentes

Son los que aparecen cuando esto se arregla a medias.

Prometer una hora y no cumplirla

El mensaje de ausencia dice «te llamo antes de las dos» y las dos pasan sin llamada. Es peor que no prometer nada: la persona ya no espera, y encima se lleva la sensación de que no cumples ni lo que escribes tú mismo.

Cambiar de número y dejar la ficha de Google con el antiguo

Pasa al cambiar de operador o de móvil de empresa: se actualiza todo menos la ficha. Esas llamadas ni siquiera llegan a sonar: marcan un número que ya no es tuyo y cuelgan pensando que has cerrado.

Repartir la tarea entre «el equipo» en vez de entre personas

«Que lo mire alguien» no es un plan: es la razón por la que nadie lo mira. La vuelta de llamadas necesita un nombre y una hora fija, no una intención compartida.

No probarlo tú mismo

El mensaje de WhatsApp, el desvío, el contestador: se dan por hechos el día que se activan y no se vuelven a mirar. Mándate una llamada perdida de vez en cuando y comprueba qué le llega de verdad a quien acaba de perderte.

Lo que yo haría esta semana

Si tu web tiene visitas y no te llaman, el problema puede estar antes: mira dónde se pierde la gente. Pero si el teléfono simplemente no se coge, esto es lo que haría esta semana:

  1. Cuenta tus llamadas perdidas de los últimos siete días, con números distintos.
  2. Ponle cifra con la cuenta del principio de este artículo. Ese es tu presupuesto real de partida.
  3. Activa hoy el mensaje de ausencia en WhatsApp Business, con una hora concreta de vuelta.
  4. Revisa el horario de tu ficha de Google: que diga la verdad, festivos incluidos.
  5. Asigna la vuelta de llamadas a una persona con nombre, no al equipo.
  6. Si el número del paso 2 es alto y ya sabes en qué agujero se te va, mira qué escalón te toca: un mensaje mejor, un contestador con voz o automatizaciones a medida.

Si quieres que lo montemos nosotros, cuéntanos tu caso y te decimos qué se puede automatizar y qué no merece la pena.

¿Prefieres que lo hagamos nosotros?

Te contamos qué haríamos en tu caso, en qué orden y por qué. Sin compromiso.

Preguntas que nos hacen sobre esto

¿Cómo cuento las llamadas que pierdo?

Con el registro del móvil basta: números distintos en perdidas durante siete días, sin los que ya devolviste. Tres minutos, y suele sorprender lo que sale.

¿De verdad cambia tanto devolverla rápido?

Sí. Quien llama a un fontanero o a un taller no está haciendo una consulta: está resolviendo un problema hoy. Si no consigue hablar contigo en unos minutos, llama al siguiente. Devolver la llamada al día siguiente casi siempre es llegar tarde.

¿Un contestador vale?

Poco. El buzón solo te sirve con quien deja mensaje, y no puedes contar con eso. Funciona mucho mejor un mensaje automático por WhatsApp que diga cuándo vas a llamar tú, porque deja la conversación abierta en un sitio donde la persona puede escribir mientras espera.

¿Y contratar un servicio de secretaría telefónica?

Compensa cuando el volumen de perdidas lo justifica. Haz la cuenta del artículo antes de decidir: si el resultado supera varias veces la cuota del servicio, está claro.

¿Se puede automatizar sin perder el trato personal?

Lo que se automatiza es el acuse de recibo, no la conversación. «Te hemos leído, te llamo a las siete» no sustituye a nadie: evita que la persona se quede sin saber si existes. La llamada la sigues haciendo tú.

¿Por dónde empiezo si solo puedo hacer una cosa?

Por el mensaje automático de ausencia en WhatsApp Business, con una hora concreta a la que vas a llamar. Es gratis, se configura en cinco minutos y es de lo que más recupera por lo poco que cuesta.

¿Puedo desviar la llamada a otra persona sin cambiar de número?

Sí, es la opción más simple de todas. Cualquier operador lo permite, y el número que ve el cliente sigue siendo el de siempre. Solo funciona si de verdad hay alguien capaz de contestar al otro lado; si no, la llamada solo cambia de sitio en el que se pierde.

¿Un contestador automático con voz suena muy frío?

Depende de cómo esté hecho. Uno con un menú eterno de opciones cansa a cualquiera. Uno que contesta bien las preguntas del día a día y avisa por escrito de lo que sí necesita a una persona, no suena a máquina: suena a que alguien ha cogido el teléfono.

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Miramos tu caso y te decimos qué haríamos, en qué orden y por qué.