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Cómo dejar tu ficha de Google lista para que te llamen

Tener ficha no sirve de nada. Lo que decide si te llaman son cuatro campos, y uno de ellos lo tiene mal puesto casi todo el mundo.

Escrito por SEO, programación y estrategia
6 min de lectura

En corto

Para que tu ficha de Google traiga llamadas hay que tocar cuatro cosas por este orden: la categoría principal, que decide para qué búsquedas apareces; el nombre, que tiene que ser el real y nada más; las fotos, que son lo primero que mira quien te compara; y el horario, incluidos los festivos. Lo demás ayuda, pero sin estas cuatro no se mueve nada.

Esto te sirve si…

Ya tienes ficha de Google verificada y quieres que traiga llamadas, no solo que exista.

Esto no te sirve si…

Todavía no apareces en el mapa. Eso va antes y se arregla en otro sitio.

Lo que vas a encontrar
  1. 1. La categoría principal: el campo que más pesa
  2. 2. El nombre: el real, y punto
  3. 3. Las fotos: lo primero que se mira
  4. 4. El horario, festivos incluidos
  5. Lo que ayuda, después de lo anterior
  6. Lo que no cambia nada
  7. La rutina de quince minutos al mes
Lo que más pesaLa categoría principal. Es el campo que decide en qué búsquedas te mete Google y el que más gente tiene mal.
El nombreEl real, sin añadir servicios ni municipios. Meter palabras clave ahí va contra las directrices y se puede denunciar.
Las fotosDel local, del equipo y del trabajo hecho. Las de banco de imágenes se notan y restan.
El horarioCon festivos puestos. Un horario que no cuadra con la realidad es la forma más tonta de perder una llamada.
Lo que caducaLas publicaciones se archivan a los seis meses. No son un blog: son un recordatorio de que el negocio está vivo.

Casi todo el mundo con un negocio local tiene ficha de Google. Muy poca gente la tiene puesta para que le llamen, que es otra cosa.

La diferencia no está en publicar todos los días ni en llenar todos los campos. Está en cuatro decisiones, y la primera vale más que las otras tres juntas.

1. La categoría principal: el campo que más pesa

Tu ficha tiene una categoría principal y varias secundarias. La principal es la que decide en qué búsquedas te considera Google, y cambiarla cambia tu visibilidad de un día para otro.

Y para las secundarias, la regla es al revés de lo que se hace: cuantas menos, mejor, siempre que describan servicios reales. Cada categoría de más ensancha el abanico de búsquedas donde apareces, y aparecer en búsquedas que no son las tuyas no es visibilidad: es ruido que te baja el ratio de llamadas.

2. El nombre: el real, y punto

Aquí hay un tema incómodo. Vas a ver competencia con fichas tipo «Clínica Dental Collado Villalba — Implantes y Ortodoncia» y vas a pensar que por eso salen antes.

A veces es verdad que ayuda. Y es que va contra las directrices de Google, que piden el nombre real con el que operas, el que está en tu rótulo, en tu web y en tu papelería.

Nombre correctoEl que pone en tu rótulo. Ni servicio, ni municipio, ni «los mejores».
Nombre con palabras claveNombre real + servicio + pueblo. Puede funcionar una temporada, y cualquiera puede reportarlo en dos clics.
Las dos formas de rellenar un campo de texto. La de abajo se corrige sola en cuanto alguien la reporta, y el que la reporta suele ser el de al lado.

Lo que hay que saber si tu competencia lo hace: Google tiene un botón de «Sugerir un cambio» en cada ficha, abierto a cualquiera. Un nombre inflado se corrige con eso, y quien lo usa casi siempre es el negocio de al lado. Es decir: es una ventaja que dura hasta que alguien se fija.

Nuestra recomendación es la aburrida. Pon el nombre real y consigue la visibilidad por donde no te la pueden quitar.

3. Las fotos: lo primero que se mira

Cuando alguien duda entre tú y otro, abre las dos fichas y mira las fotos. En ese momento no está evaluando tu SEO: está decidiendo si pareces de fiar.

Lo que funciona:

  • El local por fuera, con la fachada reconocible. Ayuda a que te encuentren físicamente.
  • El local por dentro, para que sepan a qué van.
  • El equipo, con cara. Es lo que más diferencia a un negocio de una empresa anónima.
  • Trabajos hechos, con antes y después si tu servicio lo permite.

Lo que resta: fotos de banco de imágenes. Se reconocen a la primera y lo que transmiten es justo lo contrario de lo que buscas.

Y una cuestión de ritmo: es mejor subir dos o tres cada pocas semanas que treinta de golpe y no volver en un año.

4. El horario, festivos incluidos

Parece el campo tonto y es el que más llamadas tira a la basura.

Si tu ficha dice que cierras a las 18:00 y son las 18:15, mucha gente ni lo intenta. Si dice que abres el sábado y no abres, te llevas una reseña de una estrella de alguien que se ha desplazado para nada.

Los tres detalles que se olvidan siempre:

  • Los festivos, que se ponen a mano como horario especial. Y en la sierra hay que acordarse de los locales.
  • El horario de verano si cambias en julio y agosto.
  • Cerrar de verdad si cierras, en vez de dejarlo abierto «por si acaso».

Lo que ayuda, después de lo anterior

Con las cuatro de arriba resueltas, esto suma:

  • Servicios y productos. Rellenarlos con tus nombres reales, no con los genéricos que sugiere Google. Ocupan espacio en tu ficha y responden preguntas antes de que las hagan.
  • La descripción. 750 caracteres para decir qué haces, dónde y para quién. Escríbela para una persona, no para un buscador.
  • Publicaciones. Se archivan a los seis meses, así que no son un blog. Sirven para que quien llega vea movimiento reciente.
  • Preguntas y respuestas. La sección que casi nadie mira y que sale muy arriba en el móvil. Puedes publicar tú las preguntas que te hacen todos los días y responderlas desde la cuenta del negocio. Cinco preguntas reales bien contestadas ahorran muchas llamadas de trámite.
  • Enlace a la web con etiqueta de campaña. Si le pones parámetros UTM al enlace, en tu analítica ves cuánta gente entra desde la ficha. Sin eso, ese tráfico se mezcla con el resto y no puedes saber si el trabajo sirve.

Lo que no cambia nada

Para que no pierdas el tiempo:

  • Publicar todos los días. No hay ninguna señal que premie la frecuencia por sí sola.
  • Rellenar todos los atributos existan o no. Marcar cosas que no ofreces genera reseñas malas.
  • Geoetiquetar las fotos. Google quita los datos EXIF al procesarlas. Es un mito que sigue vivo y que sale gratis dejar de creer.

La rutina de quince minutos al mes

  1. Dos o tres fotos nuevas.
  2. Una publicación con algo real: un trabajo hecho, una novedad, un horario especial.
  3. Responder las reseñas que hayan entrado, todas.
  4. Revisar que nadie haya sugerido cambios en tus datos.
  5. Mirar el horario del mes siguiente y meter los festivos.

Con eso vas por delante del 90% de las fichas de la sierra, que es donde se juega esto.

Si tu problema es anterior —directamente no apareces— empieza por por qué no sales en Google Maps. Y si quieres el trabajo completo del canal local, está en SEO local en la Sierra de Madrid y en nuestra checklist de 53 puntos. ¿Prefieres que lo miremos nosotros? Cuéntanos tu caso.

¿Prefieres que lo hagamos nosotros?

Te contamos qué haríamos en tu caso, en qué orden y por qué. Sin compromiso.

Preguntas que nos hacen sobre esto

¿Cuántas categorías secundarias pongo?

Las que describan servicios que de verdad prestas, y ni una más. Añadir categorías que no te corresponden diluye la señal principal y puede colarte en búsquedas donde no pintas nada, con lo que empeora tu ratio de llamadas útiles.

¿Puedo poner mi municipio en el nombre del negocio?

Solo si forma parte del nombre real con el que operas y aparece en tu rótulo. Añadir el pueblo o el servicio al nombre para posicionar va contra las directrices de Google, y es de las cosas que un competidor puede reportar en dos clics.

¿Cuántas fotos hacen falta?

Menos de las que crees y mejores de las que tienes. Diez o quince fotos reales del local, del equipo y de trabajos hechos valen más que cincuenta de archivo. Y conviene añadir alguna cada pocas semanas en lugar de subirlas todas de golpe.

¿Sirven de algo las publicaciones?

Sirven para que quien llega a tu ficha vea que el negocio está vivo, y para ocupar espacio con lo que tú quieres contar. Se archivan a los seis meses, así que no son contenido permanente: son un escaparate que hay que renovar.

¿Y los mensajes? ¿Los activo?

Solo si los vas a contestar el mismo día. Un chat abierto que nadie mira es peor que no tenerlo: la persona escribe, no recibe respuesta y se va con el siguiente. Si no hay nadie pendiente, déjalo apagado y que te llamen.

¿Cada cuánto hay que tocar la ficha?

Una vez al mes bien hecho: dos o tres fotos nuevas, una publicación, responder reseñas y revisar que no haya cambios sugeridos por terceros. Quince minutos que rinden más que la mayoría de cosas que se hacen en marketing local.

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