
SEO para clínicas dentales: la guía paso a paso
Implantes, ortodoncia, estética y urgencias no compiten por la misma búsqueda: cada tratamiento necesita su propia página, su ficha por sede y alguien que la firme.
Escrito por Alejandro SabandoSEO, programación y estrategiaEn corto
El SEO para una clínica dental se construye en cinco piezas: una ficha de Google por cada sede, una página propia para cada tratamiento, contenido firmado por quien lo hace, datos estructurados que confirman qué eres y reseñas pedidas y contestadas sin dar datos del paciente. Con una sola sede o con varias, el método es el mismo.
Esto te sirve si…
Llevas una clínica dental, con una sede o con varias, y quieres entender qué mueve tu posición en Google antes de pedir ayuda o de intentarlo por tu cuenta.
Esto no te sirve si…
Buscas un truco para salir el primero en una semana. Aquí no hay atajos que merezca la pena tomar.
Lo que vas a encontrar
- SEO local para dentistas: la ficha de Google, sede a sede
- Una página por cada tratamiento, no una lista de servicios
- Quién firma el contenido, y por qué importa en salud
- Lo técnico que sostiene todo: datos, velocidad y lectura
- Reseñas: pedirlas, contestarlas y lo que dice la ley
- Varias sedes, sin que compitan entre ellas
- Aparecer en las respuestas de la IA
- Qué medir cada mes
- Los errores que más se repiten
- Checklist final: los pasos para mejorar el SEO de tu clínica dental
| Por dónde se empieza | Por la ficha de Google de cada sede y por la página del tratamiento que más consultas trae. |
|---|---|
| El error más caro | Meter implantes, ortodoncia y estética en una sola página de "Servicios" en vez de una página por tratamiento. |
| Quién firma el contenido | Quien hace el tratamiento, con su nombre real y su número de colegiado, no un texto sin autor. |
| Con varias sedes | Una ficha y una página por sede, cada una con algo propio; nunca la misma copiada cambiando la dirección. |
| Con las reseñas | Se piden a todos los pacientes, se contestan todas, y nunca dando un dato del paciente en la respuesta. |
| El plazo | De cuatro meses a un año, como cualquier SEO local. |
Alguien tiene un diente que duele, o quiere enderezar la sonrisa antes de una boda, y abre Google. No escribe el nombre de una clínica: escribe el tratamiento y el barrio, o directamente “urgencias” si no puede esperar. Google le enseña primero un mapa con tres fichas, y debajo, una lista de páginas. El SEO para clínicas dentales es el trabajo de estar en esas dos cosas —el mapa y la lista— cuando ese paciente todavía no sabe que tu clínica existe.
No es el mismo SEO que el de una tienda de ropa. Aquí el paciente compara presupuestos, mira quién le va a tratar y decide algo que le toca la boca, a veces por miles de euros. Una decisión así pide más confianza que comprar una camiseta, y esa confianza se construye con las mismas piezas de cualquier SEO local —ficha, contenido, velocidad, reseñas— pero con un peso añadido: quién firma lo que se escribe, no solo lo que dice.
Esta guía va paso a paso: qué hacer con la ficha de cada sede, cómo separar los tratamientos en páginas propias, quién tiene que firmar el contenido y por qué, qué es eso de los datos estructurados sin la jerga, y qué mirar cada mes para saber si funciona. Con ejemplos de clínicas con una sede, con varias y con urgencias, y los errores que más se repiten. Si prefieres ir tachando cada paso mientras lo haces, la checklist de SEO local cubre la parte general; aquí está lo que cambia cuando el negocio es una clínica.
SEO local para dentistas: la ficha de Google, sede a sede
La ficha de Google —Google Business Profile, la llama Google— es lo que aparece en el mapa cuando alguien busca “dentista” o un tratamiento cerca de donde está. Es gratis, y es lo primero que decide si sales en esas tres fichas del mapa o te quedas fuera. El SEO local de una clínica dental es una rama del SEO general, con capas propias añadidas, y esta ficha es la primera. En una clínica con más de una sede hay una capa más: no hay una ficha, hay una por cada sede.
Cada sede compite en su propio mapa, con su propia categoría, sus propios tratamientos listados y sus propias reseñas. Tratarlas como si fueran la misma cosa —una ficha genérica, o peor, una ficha por sede pero con el mismo texto copiado— es la forma más rápida de no aparecer bien en ninguna de las dos.
Lo que conviene revisar en la ficha de cada sede, por separado:
- La categoría correcta: no es lo mismo “dentista” que “clínica dental” u “ortodoncista”, y decide para qué búsquedas compites.
- Los tratamientos listados uno a uno dentro de la propia ficha, no resumidos en una frase.
- El horario real, con los cambios de festivo actualizados, no el que se puso el día que se creó la ficha.
- Fotos propias de esa sede en concreto: la sala, el equipo, la entrada. No las mismas fotos repetidas en las tres fichas.
- La dirección exacta y el teléfono que de verdad contesta esa sede, no un teléfono central que reparte llamadas sin saber de qué sede vienen.
Y como en cualquier SEO local, el nombre, la dirección y el teléfono de cada sede tienen que decir exactamente lo mismo en la ficha, en tu web y en cualquier directorio donde aparezcas — lo tratamos con más detalle, para cualquier negocio, en la guía de SEO local de la Sierra. Y si directamente una sede no sale en el mapa, las causas suelen ser anteriores a todo esto: seis motivos por los que no apareces en Google Maps los repasa uno a uno.
Una página por cada tratamiento, no una lista de servicios
Implantes, ortodoncia, estética dental y urgencias no se buscan con las mismas palabras, no los pide el mismo tipo de paciente y no se deciden en el mismo plazo. Meterlos todos en una página de “Servicios”, con un párrafo cada uno, es pedirle a esa única página que gane cuatro búsquedas distintas a la vez. Pierde las cuatro, porque compite contra clínicas que sí tienen una página entera dedicada a cada tratamiento.
No es solo intuición de agencia: el informe Local Search Ranking Factors de Whitespark sitúa tener una página propia por servicio como el factor que más pesa en el SEO local orgánico. En una clínica, cambia “servicio” por “tratamiento” y la conclusión es la misma.
Implantes
Es el tratamiento que más se compara. El paciente pide varios presupuestos y tarda semanas en decidir, así que la página tiene que aguantar varias visitas antes de la llamada: precio orientativo, qué pasa si falta hueso, cuánto dura el proceso completo. Una tabla con las fases del tratamiento —primera visita, cirugía, cicatrización, corona— ayuda más que un texto seguido, porque es justo lo que se compara entre presupuestos.
Ortodoncia
La competencia aquí no son otras clínicas: son las marcas de alineadores, que llenan la búsqueda de contenido genérico sobre su propio producto. La página de una clínica gana en lo que una marca no puede contestar: cuánto va a durar tu caso concreto, cuántos controles hacen falta y qué pasa si algo se tuerce por el camino.
Estética dental
Carillas, blanqueamiento, diseño de sonrisa: la página explica qué se hace, cuántas sesiones y si es reversible, sin prometer resultado. Un caso clínico entra para divulgar, con permiso escrito del paciente (art. 87.4), no como reclamo.
Urgencias
Es la página que se abre con el dolor ya empezado, así que gana quien responde rápido, no quien escribe más. Va sola, nunca como un párrafo dentro de “Contacto”, con el teléfono arriba de todo y el horario exacto. El dato que más pesa no es el texto: es que el horario de esta página diga lo mismo que el de la ficha de Google, sin desfases entre festivo y festivo. Una consulta que solo atiende urgencias —sin agenda de revisiones ni de ortodoncia, solo el diente que duele ahora— puede construir toda su web alrededor de esta única página: es su tratamiento, así que es su puerta de entrada.
| Tratamiento | Lo que se pregunta antes de llamar |
|---|---|
| Implantes | Precio orientativo, financiación, qué pasa si falta hueso |
| Ortodoncia | Cuánto dura, cuántas revisiones, si hay opción invisible |
| Estética dental | Qué se hace, cuántas sesiones, si es reversible |
| Urgencias | Horario real, si hace falta cita previa, qué hacer mientras se llega |
Quién firma el contenido, y por qué importa en salud
Una página sobre implantes dentales sin ningún nombre detrás compite en desventaja frente a otra, sobre el mismo tema, firmada por el odontólogo que hace ese implante todos los días. A esto Google lo llama, con sus siglas en inglés, E-E-A-T: experiencia, especialización, autoridad y confianza. Son cuatro preguntas que se hace cualquier lector antes de fiarse de un texto que toca su salud: ¿quién lo ha vivido de verdad?, ¿sabe de esto?, ¿lo reconocen otros?, ¿puedo creerle? En salud, Google pide que se vea quién escribe y con qué experiencia.
En la práctica es sencillo. Una firma completa lleva:
- Nombre real de quien hace el tratamiento, no una inicial ni un genérico “nuestro equipo”.
- Especialidad y, si la tiene, la formación concreta relevante para ese tratamiento.
- Número de colegiado, visible y no escondido en la letra pequeña del aviso legal.
- Una frase que diga desde cuándo hace ese tratamiento en concreto, sin necesidad de cifras.
No hace falta que el odontólogo escriba él mismo cada párrafo —puede revisarlo y firmarlo—, pero lo que dice la página tiene que ser exactamente lo que ese profesional haría en la consulta, no un texto genérico que podría llevar la firma de cualquiera.
Y hay un límite que no es de estilo, es de código deontológico: solo se puede firmar con el título que de verdad se tiene y que está reconocido. El Código Español de Ética y Deontología Dental es claro en esto: usar de mala fe un diploma de un curso sin validez oficial como si fuera una titulación es fraude. “Experto en implantes” por un curso de fin de semana no es una firma que sume: es una que, si alguien la comprueba, resta.
Lo técnico que sostiene todo: datos, velocidad y lectura
Todo lo anterior no sirve de mucho si Google no puede leer la página, si tarda tanto en cargar que el paciente se va antes de verla, o si no encuentra la forma de confirmar qué es exactamente tu clínica. Son las tres piezas técnicas que sostienen el resto.
El dato estructurado, explicado sin tecnicismos
Un dato estructurado es una etiqueta que va dentro del código de la página, invisible para quien la lee, y que le confirma a Google —en un formato fijo, el mismo que usan todas las webs del mundo— qué eres, dónde estás y qué haces. Sin ella, Google tiene que adivinar a partir del texto que escribe una persona; con ella, lo lee directamente en un formato que no admite ambigüedad. Para una clínica dental, el dato estructurado declara el tipo de negocio (una clínica dental, no un negocio genérico), la dirección de cada sede, el horario y los tratamientos.
Y hay un dato que la ley pide en la publicidad de un centro sanitario: su número de registro (RD 1277/2003, art. 6.2). Ponlo visible en la web.
Velocidad y móvil
Lo normal es buscar dentista desde el móvil, a menudo con dolor o con prisa. Si la página tarda en cargar, esa persona no espera: vuelve a la lista de resultados y entra en la siguiente clínica. Antes de tocar una palabra del texto, conviene revisar el peso de las fotos —sobre todo en la página de estética dental, que suele llevar más imágenes que el resto— y todo lo que frena la carga en una conexión de sala de espera, que no siempre es la mejor. Si la web es lenta de raíz, esto entra dentro del diseño y desarrollo web, no del contenido: se arregla una vez y queda arreglado.
Que Google pueda leer toda la web
Muchas clínicas montan el sistema de pedir cita dentro de un widget de un proveedor externo, cargado con JavaScript. Si Google no puede leer ese widget, la parte de la web donde más se pide algo en concreto —“pedir cita ahora”— no cuenta para nada a ojos de Google, aunque para el paciente funcione perfectamente. Antes de dar por bueno un widget de citas, conviene comprobar que el contenido de alrededor —qué tratamiento, en qué sede, con quién— quede escrito en la propia página y no solo dentro de una ventana que Google no abre.
Reseñas: pedirlas, contestarlas y lo que dice la ley
Antes de pedir cita, lo normal es mirar las reseñas. No hace falta que sean todas de cinco estrellas: hace falta que haya reseñas recientes y que la clínica conteste. El cómo pedirlas bien —en qué momento, con qué mensaje— ya lo hemos escrito con detalle en cómo pedir reseñas de Google; aquí nos quedamos en lo que cambia cuando lo que se reseña es un tratamiento de salud.
Lo primero: no se compran ni se fuerzan. Ofrecer un descuento a cambio de una reseña o presionar para que se retire una mala incumple las normas de la propia Google, que también prohíbe desanimar las negativas o pedir solo las buenas. Y publicar o encargar reseñas falsas no es solo cosa de Google: la ley de competencia desleal lo castiga aparte, como práctica engañosa. En una clínica, una reseña falsa puede estar hablando de un tratamiento que nunca ocurrió.
Lo segundo, y es donde se pone caro de verdad: al contestar una reseña, nunca se dan datos del paciente. La Agencia Española de Protección de Datos multó con 7.000 euros a un instituto oftalmológico por responder a una reseña de Google publicando datos de un paciente, entre ellos datos de su salud. La regla no es propia de oftalmología: se aplica igual a una clínica dental. Se puede contestar con educación, decir que se lamenta la experiencia y ofrecer hablarlo por otro canal — lo que nunca se hace es confirmar que esa persona es paciente, ni mencionar nada de su caso, sea la reseña buena o mala.
No somos asesores legales: la última palabra sobre esto la tiene tu colegio profesional. Pero la regla práctica es sencilla y no admite excepciones: ni un dato del paciente, en ninguna respuesta, nunca.
Varias sedes, sin que compitan entre ellas
Con una sola clínica, esto es sencillo: una ficha, una web, un mensaje. Con dos o tres, aparece la tentación de ahorrar tiempo copiando la ficha y la página de una sede a la otra, cambiando solo la dirección. Es el error que más caro sale de arreglar después, porque para cuando se nota, las sedes llevan meses compitiendo entre ellas por el mismo puñado de búsquedas en vez de repartírselas.
Lo habitual
Una ficha para las tres sedes, o tres iguales
Una sola ficha con varias direcciones confunde a Google sobre dónde estás de verdad. Tres fichas con el mismo texto compiten entre ellas por las mismas búsquedas, y ninguna gana con fuerza.
Una clínica, compitiendo contra sí misma
Lo que funciona
Una ficha y una página por sede, cada una propia
El equipo que atiende ahí, el aparcamiento, el horario real de esa dirección, algún dato que solo sea cierto en esa sede. Cada una compite por su propio barrio, no contra sus hermanas.
Tres sedes, cada una en su barrio
Copiar la página de una sede a otra cambiando solo el barrio se parece mucho a lo que Google llama página puerta, y su política de spam la trata como manipulación.
Un ejemplo con dos sedes, una en Majadahonda y otra en Las Rozas de Madrid: si las dos páginas dicen lo mismo cambiando solo el nombre del municipio, Google no sabe cuál de las dos enseñar primero para “dentista Majadahonda” y a menudo no enseña ninguna con fuerza. Lo que sí funciona es que cada sede cuente lo suyo:
- El equipo que atiende ahí, con nombre y foto si es posible.
- El aparcamiento o la parada de transporte más cercana, que cambia de una sede a otra.
- El horario real de esa dirección, que no siempre coincide entre sedes.
- Un tratamiento que se haga solo en esa sede, si es el caso, dicho con claridad.
Aparecer en las respuestas de la IA
Cada vez hay más búsquedas de salud que se contestan con un resumen antes de la lista de resultados de siempre, o directamente dentro de un asistente como ChatGPT o Perplexity. Nadie de fuera sabe cómo eligen lo que citan; lo que sí se sabe es lo que Google pide para la salud: contenido claro y con autor identificable.
No hay un truco aparte para esto. La misma base —ficha completa, página propia por tratamiento, firma real, dato estructurado— es, con lo que hoy se sabe de cómo funcionan estos resúmenes, lo que más ayuda a que uno de IA pueda citar tu clínica. Una página de “implantes dentales” sin firma y sin estructura parte con menos opciones que una firmada por quien hace el implante, con su número de colegiado a la vista — aunque nadie de fuera puede garantizar qué acaba citando cada resumen.
Una forma práctica de ayudar a esto, sin depender de que nadie te lo confirme: escribe las preguntas que de verdad hace un paciente antes de pedir cita —cuánto dura un empaste, si duele una limpieza, qué pasa si se cae una corona— y contesta cada una en un párrafo que se entienda solo, sin tener que leer el resto de la página. Un resumen de IA suele coger fragmentos completos, no frases sueltas a medias.
Esto también cambia un poco cómo se busca. Cada vez es más habitual escribir la pregunta entera, como se la haría a una persona —“¿cuánto tarda en curarse una endodoncia?”— en vez de dos o tres palabras sueltas. El contenido que ya contesta preguntas completas, con la pregunta y la respuesta juntas y bien diferenciadas, encaja mejor con esa forma de buscar, venga de un resumen de IA o de una búsqueda normal.
Qué medir cada mes
No hace falta mirar veinte métricas. Con estos cuatro números, repetidos cada mes, se ve si el trabajo está moviendo algo de verdad o si todo sigue igual que el mes pasado.
| Señal | Dónde se mira | Qué te dice |
|---|---|---|
| Posición en el mapa, por sede y por barrio | Búscate tú mismo, sin sesión iniciada, desde el móvil | Si cada sede sale bien en su propia zona, no solo la principal |
| Llamadas y “cómo llegar” desde la ficha | Estadísticas de Google Business Profile, por sede | Si la gente que te encuentra da el paso siguiente |
| Impresiones de cada página de tratamiento | Search Console, filtrado por página | Si “implantes” empieza a aparecer en búsquedas de implantes, y no solo la home |
| Primeras visitas que llegan sin pagar publicidad | Tu propio registro de citas, preguntando de dónde vino cada paciente | Si el SEO está trayendo pacientes de verdad, no solo tráfico |
Si a los seis meses ninguna de estas señales se ha movido, algo de lo anterior está a medias: casi siempre la ficha, las páginas de tratamiento o los datos que no coinciden entre sitios, que son donde más se pierde sin darse cuenta. Cuánto tarda el SEO en notarse explica los plazos con más detalle, si quieres el marco completo.
Los errores que más se repiten
Casi ninguno es un desastre por sí solo. Juntos son la diferencia entre salir o no salir. Y casi todos comparten algo: parecen un atajo razonable el día que se cometen, y se pagan varios meses después, cuando ya cuesta más arreglarlos que haberlo hecho bien desde el principio.
Copiar la ficha o la página de una sede a otra
Ya lo hemos visto en detalle más arriba: es de los errores más caros, porque no solo no suma sedes, las enfrenta entre ellas en el buscador.
El widget de citas que Google no puede leer
Funciona perfectamente para el paciente y no cuenta nada para el buscador, si el contenido de alrededor no queda escrito en la propia página. Se revisa una vez, al montar la web, y se olvida — hasta que alguien nota que la página con más intención de compra no aparece en ningún sitio.
Contestar una reseña dando datos del paciente
El error que más caro sale en euros, no solo en imagen: la multa de la AEPD que hemos visto en el apartado de reseñas. Se contesta con educación y sin confirmar nada del caso, siempre.
Esperar resultados el primer mes
El SEO tarda meses, también en salud. La referencia realista está en el apartado de qué medir: hay señales que se mueven antes, pero el cambio de fondo lleva meses.
Checklist final: los pasos para mejorar el SEO de tu clínica dental
Todo lo de arriba, convertido en pasos. No hace falta hacerlo todo en un día, ni en este orden exacto: lo que importa es no dejar ninguno sin marcar. Si tienes una sola sede, sáltate lo que hable de repartir entre varias.
- Revisa la ficha de Google de cada sede: categoría correcta, tratamientos listados uno a uno, horario real y fotos propias.
- Si tienes un local con cara a la calle, comprueba que la dirección esté visible y no marcada como área de servicio.
- Separa cada tratamiento en su propia página: al menos implantes, ortodoncia, estética dental y urgencias si las tienes.
- Escribe con las palabras que usa el paciente, no las que se usan en la consulta.
- Firma cada página con el nombre real de quien hace el tratamiento y su número de colegiado.
- Añade el dato estructurado de tu clínica: tipo de negocio, dirección de cada sede, horario y número de registro sanitario.
- Revisa cuánto tarda en cargar la web desde el móvil, sobre todo la página con más fotos.
- Comprueba que el widget de pedir cita no esconda contenido que Google necesita leer.
- Pide reseñas a todos los pacientes por igual, sin nada a cambio, y contesta todas sin dar ningún dato del paciente.
- Si tienes varias sedes, dale a cada una su propia ficha y su propia página, con algo real que solo sea cierto ahí.
- Marca en el calendario un repaso a los tres meses: posición por sede, llamadas desde la ficha e impresiones de cada página de tratamiento en Search Console.
Es trabajo real, no de una tarde, pero se puede hacer por tramos: la ficha y las reseñas primero, que no piden presupuesto; las páginas de tratamiento y el dato estructurado después, que sí piden tiempo o ayuda técnica. Esta guía se queda en el SEO. Si buscas la vista completa del marketing de una clínica dental —reseñas, cita online y publicidad dentro de lo que permite la normativa—, está la guía de marketing para clínicas. Y si prefieres que miremos tu caso concreto, cuéntanos cómo está tu clínica y te decimos por dónde empezaríamos.
Fuentes
- RD 1277/2003, art. 6.2: el número de registro sanitario en la publicidad de un centro sanitario (BOE, texto consolidado)
- Código Español de Ética y Deontología Dental, arts. 56, 87.3 y 87.4: solo se puede anunciar el título que se tiene y está reconocido; el caso clínico se puede divulgar con permiso del paciente, pero no usarlo como reclamo (Consejo General de Dentistas)
- AEPD, PS/00122/2023: multa de 7.000 € a un instituto oftalmológico por contestar una reseña de Google con datos del paciente
- AEPD, Informe 11/2007: publicar fotos, radiografías o moldes dentales de un paciente exige su consentimiento expreso
- Google — Contenido prohibido y restringido en reseñas: no se pueden comprar ni forzar (política de Google Maps, consultada en septiembre de 2026)
- Ley 3/1991, de Competencia Desleal, art. 27.7 y 27.8: publicar o encargar reseñas falsas es una práctica desleal
- Whitespark — Local Search Ranking Factors 2026 (publicado en noviembre de 2025): la página dedicada por servicio como primer factor orgánico
- Google — políticas de spam: la definición de página puerta (documentación oficial, consultada en septiembre de 2026)
Preguntas que nos hacen sobre esto
¿Puedo hacer todo esto yo mismo, sin agencia?
La ficha de Google, pedir reseñas y escribir con las palabras que usa tu paciente sí puedes hacerlo tú, y nadie conoce mejor tu clínica. El dato estructurado y la parte técnica de velocidad suelen necesitar a alguien que sepa tocar el código de la web, aunque el contenido lo sigas escribiendo tú o quien trate al paciente.
¿Cuánto tarda en notarse el SEO en una clínica dental?
La referencia del oficio para el SEO local es de cuatro meses a un año. En salud, además, el contenido va firmado y con fuentes, y reunir eso lleva su tiempo. Mientras tanto, se mide cada mes qué búsquedas empiezan a traer visitas y qué páginas de tratamiento van entrando, para no esperar a ciegas.
¿Qué es un dato estructurado y quién lo tiene que programar?
Es una etiqueta que va dentro del código de la página, invisible para quien la lee, y que le dice a Google en un formato fijo qué es tu clínica, qué tratamientos haces y en qué horario abres. No lo escribe el odontólogo: lo añade quien programa la web, a partir de la información real de la clínica.
¿Sirve esto si mi clínica tiene una sola sede?
Sí, y de hecho es más simple: todo lo de la ficha de Google, la página por tratamiento y las reseñas vale igual, sin la parte de repartir el trabajo entre sedes. Sáltate el apartado de varias sedes y aplica el resto tal cual está escrito.
¿Qué diferencia hay entre la ficha de Google y mi página web?
La ficha es gratis, la gestiona Google y es lo primero que ve quien busca desde el móvil: nombre, dirección, teléfono, reseñas y el botón de cómo llegar. Tu web es tuya, la controlas entera y es donde explicas cada tratamiento con el detalle que la ficha no tiene sitio para dar. Se trabajan juntas, no una en vez de la otra.
¿Puedo usar fotos de antes y después de un tratamiento?
Como caso clínico para divulgar, sí: con el permiso del paciente por escrito o sin que se le reconozca (código dental, art. 87.4). Como reclamo, no: el código ve contrario a la ética explotar un éxito en publicidad (art. 87.3). El consentimiento de la ficha clínica no vale: hace falta uno aparte, y guardarlo.
¿Necesito estar en redes sociales para que esto funcione?
No para el SEO en concreto: Instagram o Facebook no mueven tu posición en Google de forma directa. Lo que sí ayuda es que una clínica activa en redes tenga más gente buscando su nombre. Pero si tienes que elegir dónde meter las horas primero, la ficha y las páginas de tratamiento van antes.
¿Qué pasa con el SEO si cambio de web o de dominio?
Que puedes perder de un día para otro lo que llevaba meses ganado, si no se hace con redirecciones. Cada página vieja tiene que apuntar a su equivalente en la web nueva, una a una, no todas a la home. Es el motivo por el que un cambio de web se planifica con quien lleva el SEO, no se hace por libre un fin de semana.
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